El último adiós del «Sobareiro»

Marcos Gago Otero
marcos gago MARÍN / LA VOZ

FIRMAS

RAMON LEIRO

Una empresa realiza en Marín el desguace de dos barcos de Mauritania

09 nov 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

Marín dio cobijo al Sobareiro, uno de los arrastreros históricos de la flota cefalopodera, durante años al término de duras y largas campañas en las aguas de Marruecos y Mauritania. Aquí se reparó, repintó, avitualló e hizo combustible infinidad de veces desde su botadura en 1988. La carga de sus bodegas se descargó en los muelles en muchas ocasiones rumbo a los destinos comerciales más insospechados. O Morrazo fue el hogar de la mayoría de sus tripulantes y el buque fue uno de los símbolos de la última flota importante de Marín en un caladero africano.

El Sobareiro entró en puerto el pasado agosto, tras la expulsión de la flota cefalopodera de Mauritania como consecuencia de un acuerdo pesquero que expulsó a los barcos españoles. Fue la última vez que el buque atracó en los muelles. Su proa nunca más volverá a romper las olas ni sus bodegas a guardar pulpo y calamar. En cuestión de días este histórico arrastrero habrá pasado a la historia. Es uno de los tres de su flota congeladora destinados al desguace. La cizalla comenzó su trabajo hace unos días y ahora ya solo queda en pie parte de la cubierta y el casco.

El Monte Carrasco, otro cefalopodero y con base en Cangas, precedió al Sobareiro este otoño. Ya no queda rastro material de lo que en otros tiempos fue uno de los orgullos de la flota morracense. El inexorable destino de los barcos sin caladero se cumplió también en su caso y el desguace ya ha dispersado sus componentes para su reaprovechamiento.

En el puerto de Marín, los operarios de la empresa Ángel Pérez llevan 16 años trabajando en el desguace de buques, una de las empresas autorizadas para esta actividad en la provincia. En su concesión portuaria ayer sus técnicos trabajaban en el desguace de dos buques: el Sobareiro y el Novo Recaré, un buque del Gran Sol, que tenía su base en Vigo.

La operación del desguace de un barco es compleja. Todo el proceso cuenta con la supervisión de Capitanía Marítima, cuyos inspectores revisan el trabajo cuando empiezan a actuar las grúas, a la mitad del operativo y al final para comprobar que se cumplieron todos los requisitos.

Reciclaje de materiales

Una vez en el muelle de desguaces, la primera acción es abrir los tanques y depósitos de combustibles y aceites para que una empresa autorizada los examine y certifique su limpieza y que están exentos de gases. Una vez pasado con éxito este trámite, empiezan a trabajar las grúas y la cizalla, limitándose a lo imprescindible el uso del soplete. El impacto ambiental es mínimo cumpliéndose los protocolos para estos programas bajo la supervisión de Capitanía.

De un barco, se reaprovecha todo. La madera del casco y de la estructura del Sobareiro acabará en Finsa, en Santiago, para su reciclaje como chapa. El poliestireno se transporta hasta Silo Galicia, en el polígono ferrolano de As Somozas. Las pilas de chatarra también tienen destinatario, en este caso, Megasa Siderúrgica, con sede en el municipio coruñés de Narón. Lo único que no tiene sustitución es el propio buque. Uno menos en la ya mermada flota de altura de Marín.