Algunos escenarios apenas han tenido utilidad en la última década
08 ago 2012 . Actualizado a las 06:00 h.Un palco fijo de la música forma parte del ser de una parroquia casi como un cruceiro, una corredoira o un lavadero. Durante décadas dieron cobijo y altitud a las bandas y los grupos de música, y todavía quedan muchos esparcidos por las más de 150 parroquias de la zona. Desde los viejos y modestos como el del aparcamiento -antes campo de la fiesta- de las Torres do Allo, a otros muchos que en un alarde de modernidad se construyeron de cemento y bloque entre los setenta y ochenta y hace ya mucho que resultan obsoletos por su capacidad. Las orquestas, ya se sabe, llevan la enorme casa a cuestas, como los caracoles.
Claro que, entre los fijos, existe una gama que los tecnófilos o modernos llamarían pro, que no es otra que el clásico palco redondeado o poligonal pensado para los conciertos de bandas de músicas, que cualquiera encuentra a decenas en la mitad sur de Galicia, ya desde la Alameda de Compostela, y en buena parte de España en mitad de las mejores plazas. En la Costa da Morte hay tres que se puedan calificar como tales: el de Camelle, en un extremo del paseo marítimo; el del Parque do Anllóns, en Carballo, y el del campo de la feria de Paiosaco.
En ningún caso se le da utilidad a estas instalaciones. Tal vez por la carencia de bandas y de afición matinal a la música dominguera, pero tampoco es así, ya que Carballo sí la tiene, y buena, y no la usa. Sus músicos solo salen al exterior en el San Xoán. Seguramente lo hacen más en Cee, no solo en sus fiestas, en una Alameda que, sin embargo, carece de esta opción.
En realidad, algo sí que se usan, pero para el botellón o el vandalismo, como ha pasado algunas veces en Carballo y en Paiosaco. En Camelle puede más el deterioro por el paso del tiempo. El escenario fue construido coincidiendo con el paseo marítimo, a mediados de los 90. Su uso se limitó a algún karaoke en el carnaval, hace ya mucho. Hace cinco años, la asociación de vecinos ya reclamaba mejoras, dado el estado de abandono que presentaba. Ahora va a peor.
Sin uso
El de Carballo sí está bien conservado, y además se encuentra en un lugar privilegiado, escogido a menudo para fotos de bodas, comuniones o incluso fotos políticas, como hizo el PP local en las últimas elecciones. Pero no se aprovecha. Hubo casos concretos en que sí. Por ejemplo, en junio del 2001, cuando se celebró el baile de la tercera de en la plaza (entonces tenía apenas tres años) y el dúo que actuó escogió ese lugar para animar a los mayores, que ahora casa semana aprovechan la planta alta del muy cercano (al otro lado del río) Pazo da Cultura. Poco más. Y eso que sería un lugar muy apropiado para que los alumnos del conservatorio, que también estudian en el Pazo, pudiesen practicar de vez en cuando.
Todos ellos son la última fase de los palcos, nada que ver con otra que queda en la memoria aún de muchas personas: aquellos que había que construir de madera entre media parroquia para dar cobijo a la orquesta coincidiendo con las fiestas. Y que a veces no aguantaban.
INSTALACIONES DESAPROVECHADAS