Cuando una bomba de aviones nazis cayó sobre el corazón de Xuvia: «Y no explotó»
NARÓN
En agosto de 1943, unos Stuka volaron por la ría y sobre la botadura de un barco
11 ene 2026 . Actualizado a las 05:00 h.En el verano de 1943, las tornas cambiaban para el Tercer Reich. Los alemanes sucumbían ante el gigante ruso, tras perder la batalla de Stalingrado. Pero su presencia aún era palpable en el norte de España, con aviones que surcaban los cielos en la II Guerra Mundial. Varios de ellos sobrevolaron la ría de Ferrol por la zona de Xuvia, entre Narón y Neda el 15 de agosto de 1943, y soltaron una bomba que no estalló. Así lo escucharon los vecinos de boca de sus padres, como le ocurrió al cronista Fernando Masafret que hoy nos trae este relato tan especial.
Su historia aparece protagonizada por José Romero Gómez, un carpintero de ribera, ebanista y empleado en el taller de botes de los astilleros de Ferrol que además tenía taller de ebanistería en la Marea (zona de Xuvia en Neda). En 1940, recibió el encargo de construir un barco de recreo para la familia Vilariño (Dionisio Tejero Pérez) que era la propietaria de la fábrica de tejidos de Xuvia. La botadura estaba prevista para ese 15 de agosto de 1943, unos aviones Stuka de los nazis soltaron una bomba «pero no explotó».
Masafret relata «la construcción que se inició en las proximidades del puente de Xuvia, dentro de la fábrica con planos proporcionados por el astillero de Fene que tenía relación con José María Calzado». El buque se llamaba Mascato y era «un barco de crucero con motor auxiliar diseñado para hacer servicio en mar abierto, con área de vela amplia para asegurar una velocidad moderada». Su motor «no debía desarrollar una velocidad mayor de nueve o diez millas, era de 20 HP y poco revolucionado; un balandro de dos palos con nueve metros de eslora, tres de manga y 1,73 de puntal». Se empleó madera de roble del país y eucalipto.
Ese 15 de agosto estaba listo para la botadura «cuando los aviones soltaron una bomba que cayó muy cerca pero no llegó a hacer explosión». Lo presenciaron Pablo Leal Couto y María Teresa Alonso Quintiá. La Guardia Civil retiró el artefacto y la botadura pudo celebrarse. Meses después, zarpó a su base en el Club Náutico de A Coruña. Las fotos son cedidas por Melquiades Calzado y la de los aviones pertenece a la familia Masafret.