Aspirantes a enterradores: «Este es un trabajo más»

Álvaro Alonso Filgueira
ÁLVARO ALONSO FENE / LA VOZ

FENE

José Pardo

El cementerio de Fene convocó una prueba para seleccionar enterrador

07 dic 2018 . Actualizado a las 13:12 h.

Cuando antes de la crisis apenas se presentaban unos pocos, esta vez la oposición a oficial sepulturero en el cementerio municipal de Fene interesó a una treintena de personas. De estos, 24 entraron en el listado definitivo y 17 se presentaron a la prueba teórica. Los únicos que pasaron del 10 sobre 20 y, por lo tanto, aprobaron, fueron Miguel, Borja, José, José Ramón y Santiago. Estos fueron los que esta semana tuvieron que realizar la prueba práctica, en la que todos dejaron claro que este oficio, por mucho que se hable, es como cualquier otro.

«Es un trabajo más. Puede que a los demás les tire para atrás, pero este chollo hay que tomárselo de la misma manera que todos», expresa Borja, que acabó en segundo lugar. Aunque trabajaba como electricista, los malos momentos del mercado laboral lo llevaron a emplearse como sepulturero en varias parroquias de la zona desde hace cinco años. El único momento en el que cambia el humor, dice, es a la hora de enterrar, «por lo delicado que es». Ese instante también lo destaca como «especial» Miguel, el que se hizo con la plaza, que lleva 15 años en el sector -también estuvo en una funeraria-. En su caso, sí que lo ve «distinto a todos los trabajos, por las condiciones y porque tiene que gustar mucho». «Sí que considero que tengo vocación», dice. El tercero en discordia, José, opina que «todo el mundo dice que es tétrico, pero un forense también manipula cadáveres y eso no parece tan extraño». Él estuvo ya trece años en el cementerio de Narón.

Con menos posibilidades llegó a esta prueba José Ramón, quien considera que «se le tiene respeto, porque es una profesión como otra cualquiera». Eso sí, no tiene experiencia: después de pasar por el transporte o la alimentación, se presentó en Fene como prueba de cara a una oposición similar de A Coruña. Mientras, Santiago se presenta a todas las plazas públicas que puede.

El examen práctico consistió en tapiar dos nichos con placas de cemento en menos de media hora, uno usando espuma de poliuretano, y otro con hormigón y recebado. El mejor, Miguel, sacó un 7 sobre 10. Mientras, el temario de la prueba teórica incluyó la Constitución, el Estatuto o cuestiones del Concello, como en otras oposiciones municipales. Sobre el oficio en cuestión entraron las clases de cementerios y sepulturas, los tipos de enterramientos o conceptos básicos (cremación, exhumación...). Asimismo, se pidió un Celga 3 de gallego. «También podían haber pedido otros idiomas por si el fallecido se pone a hablar francés», bromeó uno de los aspirantes.

También en La Voz