Explicaciones

Beatriz García Couce
Beatriz Couce EN LA GRADA

FERROL

16 ene 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

En el último capítulo del delirio que parece presidir desde hace al menos dos años la deriva a la que se ha visto abocado el naval ferrolano, la respuesta de la UE desmintiendo al Gobierno español con respecto a su postura del dique flotante riza el rizo de los despropósitos. Frente a la tesis del Ejecutivo de que había presentado una consulta formal para defender una infraestructura que generaría trabajo en el momento actual de parálisis del sector y con la que la división de Reparaciones de la ría podría dar un salto cualitativo en sus capacidades, Bruselas niega la mayor y afirma que tal trámite no ha existido y que la pregunta tiene carácter informal.

Llueve sobre mojado en la larga lista de promesas incumplidas hacia las familias del naval y hacia una comarca desesperada por algún proyecto que saque a la zona de esta crisis y que ponga a andar de nuevo el engranaje del empleo en las factorías.

Como empresa pública que es, nadie ha dudado desde el principio del declive que ante la falta de logros de la gestión comercial de la compañía la solución a tan dramático crac puede venir del ámbito político. Pero los gestores de la cosa pública, que acaban de demostrar con el incendio del templo de Muxía que cuando hay verdadera voluntad hacen falta escasos minutos para arreglar los problemas, en vez de admitir que el dique es un proyecto que no tienen ningún interés en impulsar, han metido a toda una comarca en un enredo que dura ya dos años. Sin rubor. Un acto de cobardía que están tardando en explicar.