La trabajadora social lleva dos meses al frente de la casa de acogida
26 nov 2013 . Actualizado a las 13:26 h.Irene Rivera trabaja desde hace casi una década por y para las mujeres más desprotegidas. Desde hace dos meses ha dejado de prestar su ayuda a aquellas que se encuentran en riesgo de exclusión social para ofrecérsela a las víctimas de violencia de género, dirigiendo la casa de acogida y cubriendo temporalmente la ausencia de María Jesús Olivares. Un reto que ha afrontado con ganas y sin que le tiemble el pulso. «Está bien que exista un día internacional, pero nosotras lo reivindicamos todos los días», sentencia la trabajadora social.
-¿Cómo se ha encontrado la casa de acogida?
-Mi valoración es muy buena. Es un recurso muy profesionalizado, especializado y pionero en Galicia. Lo que destaco es un factor que se trabaja mucho y que es muy importante para la recuperación de las mujeres, y es el trato personalizado y cercano que se les da para que se sientan como en su propia casa y no en una institución. Otro punto positivo es que el servicio siempre se somete a revisión a través de encuestas en las que dicen estar muy contentas.
-¿Cómo es el día a día de una mujer acogida?
-Es como vivir en un piso compartido. No contamos con intendencia, así que ellas se reparten las tareas. Además salen a llevar a los niños al colegio, y luchamos para que tengan autonomía para hacer gestiones. Aunque para algunas, como por ejemplo cuando acuden al juzgado, siempre van con acompañamiento.
-¿Algún agresor ha llamado a las puertas de la casa?
-Sí, me contaron que alguna vez el agresor se personó allí después de seguir a la mujer.
-¿Cómo describiría la violencia de género en la ciudad?
-No creo que en Ferrol haya más o menos que en otras ciudades. Es un problema universal que suele afectar por igual en todas partes.
-¿Cuál ha sido la experiencia que más le marcó?
-La de las chicas jóvenes. Tuvimos una de 22 años, y eso es señal de que algo falla. La gente joven se cree mitos como que los celos son amor. De hecho aproximadamente la mitad de las jóvenes dejaron la casa para volver con el agresor.
-¿Se encuentran con casos que empiezan por el cíber acoso?
-Las mujeres que tratamos no suelen tener mucha formación ni contacto con las nuevas tecnologías. Pero muchas veces bloquean a la persona en el WhatsApp. Otras veces no, y lo usan como prueba.
-¿Cómo se siente en un día como este?
-Está bien que exista un día internacional, pero nosotras lo reivindicamos todos los días. No queremos que se quede en una anécdota momentánea, hay que reivindicarlo siempre que podamos.
-¿Cree que este problema tiene solución?
-Hay mucho por hacer, es un problema anclado en la cultura. Hay que educar en la igualdad, y también habría que endurecer las penas. No puede ser que un agresor que quebrante la orden de alejamiento reiteradamente siga en la calle.
irene rivera directora de la casa de acogida