El proceso de tratamiento de la red de depuración de aguas fecales del norte de la ría de Ferrol ha superado ya una nueva etapa. Según técnicos de la Confederación Hidrográfica, que lleva el peso de la obra, en la que colabora también económicamente la Xunta, la Estación de Depuración de Aguas Residuales (EDAR) de cabo Prioriño ya está acabada. La contrata entregó las instalaciones el pasado 30 de noviembre, culminando así una de las cinco actuaciones en las que se dividió el trecho final del saneamiento, desde la cabeza del interceptor general hasta la planta y su posterior evacuación mar adentro.
La primera fase en concluirse fue la estación de bombeo de A Cabana, una planta cuya construcción se finiquitó hace ya tres años. Casi en paralelo, se remató el emisario terrestre, un túnel de poco más de 7 kilómetros que cruza el monte de Brión y que sufrió un revés, explicaron los técnicos, cuando la tuneladora se quedó atascada durante cuatro meses en una sima. Actualmente es «el bombeo más grande de España de túneles residuales». De la totalidad, 6,5 kilómetros se excavaron con tuneladora, y otros 680 metros por técnicas convencionales.
La siguiente fase fue la EDAR, que dispone de un moderno sistema de tratamiento de rayos uva que eliminan las bacterias que puedan quedar en la fase final del proceso. En cuanto a los residuos separados del agua, se destinarán a una planta eléctrica de gas metano.
El cuarto paso es el emisario submarino, un túnel subacuático de 600 metros de longitud que sale a 50 metros de profundidad para continuar con un tubo fondeado durante medio kilómetro más. La primera fase del túnel se concluyó en diciembre del año pasado, cuando se recuperó la tuneladora a una profundidad de unos 30 metros. Pero factores climatológicos obligaron a posponer las tareas finales de fondeado del último tramo hasta el próximo verano, para cuando se prevé que se concluyan todas las obras.
Por último, se ejecuta en la actualidad la conexión del interceptor general con la estación de bombeo, a la altura del muelle Fernández Ladreda del puerto interior de Ferrol. Ese colector estaba inicialmente programado en paralelo a la planta de A Cabana, no obstante, la dificultad de fondear el colector en un tramo de ría con fangos difíciles, explicaron los técnicos, obligó a diseñar «una especie de puente» anclado a 40 metros de profundidad, para encontrar roca dura en la que establecer las fijaciones. Esa obra se prevé terminar «en el primer cuatrimestre del año que viene».
Una vez realizadas todas estas obras, Estado y Xunta habrán invertido más de 123 millones de euros en el proceso final del saneamiento. Una suma que se elevó en los últimos cinco años un 22%, partiendo de un presupuesto que en el 2005 rondaba los 101,5 millones de euros.