Políticos y trabajadores del Concello tomaron ayer la tradicional copa de Navidad por separado. El conflicto abierto por las críticas del gobierno al elevado absentismo entre la plantilla parece haber abierto una brecha entre ambas partes, que no se cura ni en Navidad. Mientras en el salón de recepciones los concejales y el personal de gabinete compartían unos aperitivos y participaban en el brindis oficial organizado por la alcaldía, un grupo numeroso de trabajadores montaban su propia fiesta alternativa en el vestíbulo. Además, y como a modo de protesta por el recordatorio realizado por el gobierno municipal de que los funcionarios no pueden aceptar regalos de empresas, los empleados colocaron dos cajas. En la más grande se podía leer: «Agasallos para o alcalde». En la más pequeña: «Esmolas para os funcionarios».