Reportaje | Cedeira prosigue su campaña de integración de los extranjeros Detrás del viaje de Mohamed o de Joimer desde sus países al municipio cedeirés hay toda una historia; un relato que un boletín del Concello acerca ahora a los vecinos
22 ene 2006 . Actualizado a las 06:00 h.?n Cedeira, la inmigración tiene nombres, apellidos y emotivas historias. En un momento en el que los extranjeros que viven en el municipio son ya el 2,4% de la población, el Concello ha emprendido una campaña para ayudar a que su integración con los vecinos sea total; una iniciativa que pretende, sobre todo, destacar el lado positivo de un fenómeno que hace años protagonizaban, a la inversa, miles de gallegos. Entre los cauces elegidos, hay uno que llama especialmente la atención. Se trata de un boletín que el Concello enviará a todas las viviendas en el que pone cara a algunas de las personas que un día dijeron adiós a los suyos y vinieron a Cedeira buscando la felicidad. Mohamed Tayebi es uno de los rostros de la inmigración más conocido en Cedeira (lleva ya doce años en esta tierra) y uno de los protagonistas del librito que ahora publica el Concello. La difícil situación económica de su país natal, Marruecos, llevó a Tayebi a tomar vuelo. Comenzó como vendedor ambulante en la zona y desde hace tiempo regenta ya una tienda en Cedeira. Un establecimiento donde, entre miles de objetos variados, la sonrisa amable de Mohamed no falta detrás del mostrador. La historia de Joimer (al que ahora llaman Jaime) y Mariceli también ocupa su sitio en estas páginas. Ambos vinieron de la cálidad sudamérica pero formaron su familia en Cedeira. Actualmente, junto a ellos viven el hijo de Joimer, un muchacho que lleva el mismo nombre que su padre, y Ainoa, la pequeña que ambos tuvieron. Su ilusión, como la de tantos que un día dijeron adiós a su tierra, es poder traer a Galicia a algunos de sus seres queridos. Un lugar para quedarse Como ellos, son muchos los que llegados de muy lejos han encontrado su sitio en Cedeira; un lugar donde la mayoría se siente ya en familia y no duda en echar largas raíces.