Análisis | El nuevo ciclo de las infraestructuras de transporte El Gobierno confirma que, como ha sucedido en el caso de la AP-9, Ferrol también será la última ciudad atlántica en disponer del servicio de alta velocidad ferroviaria
11 dic 2003 . Actualizado a las 06:00 h.Hora 17, día 15, mes 12, año tercero del tercer milenio. En ese momento la AP-9 llegará a Ferrol; el municipio se igualará así, con notable y muy perjudicial retraso, a las otras urbes atlánticas. Lo publicó ayer La Voz y poco después fue corroborado en público por el secretario de Estado de Infraestructuras, Benigno Blanco. No sin rodeos, éste también confirmó que la ciudad será la última de la fachada occidental gallega en disponer del servicio de alta velocidad ferroviaria. Otra autopista, la misma historia. Cuantificación de la demora. Con la inauguración del tramo Caldas-Pontevedra, el 21 de noviembre de 1992, el eje A Coruña-Vigo de la autopista del Atlántico quedó totalmente completado. Así pues, el lunes, Ferrol se incorporará con 11 años de dilación al grupo de grandes concellos conectados mediante enlaces modernos. ¿Cuál será la desventaja en el caso del AVE? Blanco eludió precisarlo ayer. Afirmó que la nueva línea empezará a funcionar aquí «a continuación» del trecho entre las urbes herculina y olívica, o sea, más allá del 2007, y antes del 2011. Siempre que el Ejecutivo cumpla dicha promesa, el retardo se moverá en una horquilla amplia, de 1 a 36 meses. Percepción de las pérdidas. Con motivo de la próxima finalización de las obras del trecho Fene-Ferrol, semanas atrás, la Cámara de Comercio y las dos asociaciones empresariales mayoritarias calificaron de cuantiosas las pérdidas económicas provocadas por la demora en la construcción de la AP-9. El presidente del organismo cameral, Francisco Cruz, incluso atribuyó a este factor las tan pésimas estadísticas de desempleo. Aproximación estadística. A falta de un estudio social que así lo concluya, puede afirmarse que la falta de conexión con el resto de Galicia a través de vías de alta capacidad ha contribuido a sumir Ferrol en la crisis demográfica y económica que padece. En los tres últimos lustros, mientras aquí descendía el padrón vecinal y aumentaban las listas del Inem, en el entorno de la autopista del Atlántico se iban concentrando el 60% de la población gallega, por encima del 70% del empleo agrario y casi el 80% de la renta regional. El municipio también permaneció ajeno al beneficio social (reducción de accidentes, ahorro de tiempos...) inherente a la AP-9. Repetición del fenómeno. En mayor o menor medida -eso lo determinará el transcurso del tiempo-, la ciudad acusará el retraso en la disponibilidad del tren veloz. Por ejemplo, incialmente no percibirá una ventaja ya detectada en las comunidades andaluza y castellano-manchega: la revalorización inmediata del precio del suelo en zonas dotadas de estaciones de ferrocarril.