La carne es necesaria; y si es gallega, más

Expertos en alimentación animan al consumo moderado mientras  ganaderos, productores y hosteleros avalan la calidad de la materia prima gallega


Somos lo que hacemos y, también, lo que comemos. Lo que ingerimos nos importa más de lo que pensamos y la alarma que ha seguido a las conclusiones de la Organización Mundial de la Salud da buena cuenta de ello. 22 científicos de 10 países diferentes están detrás del anuncio que ha noqueado a los amantes de la carne, aunque las aguas están volviendo a su cauce. Detrás de hashtags como #freebacon se ha formado un ejército en las redes sociales en cuya trinchera rival más opuesta podemos situar a los veganos. Para los que no saben de qué lado posicionarse la pregunta está ahí ¿Hay que renunciar a la carne? «El problema, yo creo, ha sido la interpretación que se le ha dado a las declaraciones de la OMS», opina Fátima Branco Parra, nutricionista y farmacéutica. En su consulta la noticia no ha pasado desapercibida. Para ella, asegura, no es ninguna «novedad» y cree que han conseguido reafirmar las recomendaciones que ya estaban establecidas. 

Ya se sabía que un consumo elevado de carnes procesadas resulta nocivo para la salud», apunta. ¿Qué es lo que dice exactamente el informe? Que existe una «asociación directa» entre el consumo de carnes procesadas (aquellas que han sido transformadas con sal, fermentadas, curadas o ahumadas como las salchichas, embutidos, beicon, hamburguesas?) y la posibilidad de desarrollar un cáncer de colon. Es necesario comer al día 50 gramos de esta carne, definida como «carcinogénica para humanos», para que el porcentaje aumente un 18%. En Europa, según los informes del sector cárnico, nuestra media diaria de consumo de carne se sitúa en los 24 gramos. La mitad.

¿Dietas sin carne? 

Fátima asegura tajante que no: «La carne es necesaria para alcanzar una dieta variada y equilibrada». ¿Reducir cantidades? Noa Vázquez, también asesora nutricional, responde: «En consulta, después de analizar los hábitos alimenticios de la persona, una de las conclusiones más comunes es que existe un consumo excesivo de carne y derivados, frente al pescado o las legumbres, que habitualmente se comen por debajo de lo recomendado», señala Noa. Varios estudios dicen que consumimos carne por encima de nuestras posibilidades, también del planeta, por los efectos de la ganadería intensiva. Sin embargo, ¿está justificada la alerta teniendo en cuenta que la OMS habla de un riesgo colectivo, dada la alta cantidad de personas que comen este tipo de productos, y reconoce que el peligro individual para quien coma mucha carne procesada es reducido y puede compensarse con otros hábitos más saludables? «En  el caso de la carne roja (la que proviene del músculo de un mamífero según la OMS: vaca, cerdo, caballo, cordero, cabra?) la evidencia hallada es limitada y por ello se ha clasificado en una categoría inferior a la procesada», apunta Noa Vázquez. «Las carnes rojas de mayor consumo en España son la ternera y el cerdo. Entre ambos animales, e incluso entre las distintas partes de un mismo animal, varía la proporción de macronutrientes. La ternera es más magra que el cerdo y  la pata de cerdo es más grasa que su solomillo, por mostrar una comparación», comenta Fátima. «Si dentro del grupo de carnes rojas existen diferencias, en el grupo de las carnes procesadas hay un abismo entre unos alimentos y otros. Es mucho más saludable una pechuga de pavo que la mortadela, o el jamón serrano que los chorizos», subraya esta especialista. 

Sus recomendaciones 

Fátima insiste en algo tan elemental como subestimado: la dieta mediterránea. «Las carnes magras blancas (pollo, pavo) se deben comer entre dos y cuatro veces por semana; las carnes magras rojas (ternera principalmente) una o dos veces cada siete días; las carnes rojas grasas (cerdo y cordero), y las carnes procesadas, una vez como mucho a la semana», indica. Noa hace su propuesta: «Creo que se deberían eliminar o tomar muy esporádicamente productos demasiado procesados, con muchas sustancias añadidas, que nada tienen que ver con la carne al natural», dice. «Las carnes blancas se consideran más saludables porque tienen menos grasa saturada Yo recomiendo no consumir carne más de dos veces por semana, y de vez en cuando un poco de jamón de calidad. Hay que darle una oportunidad a las salchichas y hamburguesas vegetales», sugiere también Noa. «No creo que esta noticia vaya a ser la principal motivación de los futuros veganos, pero sí hay que concienciar más sobre el papel de los hábitos alimentarios en la salud», termina.

 ? Otra variable para sumar a la recomendación del consumo de carne al menos un par de veces a la semana es la calidad y el origen. Y en Galicia, aseguran, hay muchas opciones para comer un filete y quedarse tranquilo.

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