«Ahora nadie me dice lo que tengo que hacer»

EXTRA VOZ

M.R.

Manuel duerme bajo un viaducto de la principal vía de entrada a la ciudad. Pedro lo hacía en unos soportales de los que se mudó hace tres meses porque «vino una gente rara y tenía miedo que me hicieran algo». José Manuel no se va a una pensión porque en ella «seguro que me roban». los tres viven en la calle.

01 feb 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

Algunos mendigan con la misma aspereza con la que les trata la vida. «¿Qué vas a comprar tú al supermercado con 20 céntimos?», rosmaba Manuel a una mujer que le acababa de dejar esa moneda de limosna. Hace unas semanas, cerca de la medianoche, Manuel iba dando tumbos hacia el sitio donde duerme: debajo de un viaducto. Tras unos minutos de conversación se echó a llorar: Le había llamado su ex mujer desde Portugal diciéndole que un coche había atropellado a su hija de poco más de veinte años. Había fallecido. En ocasiones aparece descalabrado, algo que achaca a caídas y tropezones y nunca a unas cervezas de más. Asegura que no tiene frío, «tengo mantas para taparme».

Pedro fue camionero y estaba casado con una gallega. La muerte de su mujer coincidió con su jubilación. Desde entonces duerme en la calle, a pesar de que en una ciudad castellana tiene un piso y allí viven sus cuatro hijos. Dormía en unos soportales, solo, y en ocasiones había un tipo hablando con él: «Es un chico que vive cerca, cuida a su madre que está enferma y él está en paro. Después de acostarla, a veces viene a hablar conmigo, me cuenta sus problemas, pero yo no puedo ayudarle». Ahora se ha mudado de sitio por temor a una agresión. Primero pasó un tiempo en la entrada de una entidad bancaria, un lugar donde se le unió Estrella, una mujer que recuerda «cuando tenía mi piso...». Ahora ambos comparten otra zona de soportales. Hace unos días dejaron muy cerca de ellos un colchón pero no lo quieren: «Yo quiero irme de aquí, y si pones un colchón parece que vas a instalarte, y no quiero». Además, «con la esterilla y el saco de dormir ya no tienes frío». José Manuel ironiza diciendo que se llama «Alain Delon». Rechaza irse a una pensión porque «seguro que me roban» y sostiene que ya obedeció mucho durante la mili y ahora «a mi nadie me dice lo que tengo que hacer».