Prioriza las medidas para paliar los efectos de la guerra en Irán. Los países del entorno de España cuentan con cuentas públicas. El Gobierno insistió hasta el martes en que los presentaría este mes
21 mar 2026 . Actualizado a las 09:55 h.Pedro Sánchez insistió este viernes en que el Gobierno «cumplirá con su obligación» de presentar los Presupuestos Generales del Estado, pero, añadió, la prioridad ahora es cerrar los reales decretos leyes que incluyen las medidas del Ejecutivo para paliar los efectos económicos de la guerra entre Israel y Estados Unidos e Irán. «Creo que la dimensión, la envergadura de esta crisis que estamos viendo las primeras réplicas de este terremoto son gravísimas», se justificó el jefe del Ejecutivo. El jueves, la vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, estimó en «unas semanas» la demora para presentar las cuentas del Estado para el año 2027.
El Gobierno está en disposición de anunciar las cuentas. En diciembre presentó por segunda vez la senda del déficit en el Congreso. Ambos intentos fueron rechazados por PP, Vox, UPN y Junts. Pese al portazo parlamentario, la mera presentación le habilita para configurar los Presupuestos. El impedimento es, precisamente, la terna de votos necesarios que se manifestaron en contra, especialmente en el caso de los posconvergentes.
Sánchez habló el viernes de un contexto gravísimo. El ministro de Economía, Carlos Cuerpo, aseguró el martes que «la situación actual está lejos de la que vivimos durante la guerra de Ucrania». El precio de los carburantes aumentó considerablemente desde el 28 de febrero, cuando dio comienzo el conflicto. En Galicia, el precio del diésel subió casi 50 céntimos por litro. La gasolina 95 aumentó casi 30, según datos del Ministerio de Transición Ecológica.
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Los parámetros de precio del barril Brent son un indicador relevante a la hora de preparar las cuentas del Estado y, en pocas semanas, han variado contra pronóstico. Cuando el Gobierno cerró el último cuadro macroeconómico, lo hizo con una previsión de 68 dólares, unos 40 menos que en la actualidad.
Medio año de plazo
La enésima postergación, sin embargo, aproxima al Gobierno a octubre. Este mes concluye el plazo marcado por la Constitución para presentar los Presupuestos. El Gobierno incumplió esta norma —artículo 134 del Título VII— en los tres últimos ejercicios. El asunto cobra más trascendencia desde febrero, cuando el Tribunal Constitucional aceptó a trámite un recurso del Senado (mayoría del PP) por no presentar las cuentas en este período. La Cámara Alta solicitó que se decreten nulas estas prórrogas y se imponga una fecha límite al Ejecutivo para que presente los Presupuestos. Montero defendió en el Congreso que las sucesivas prórrogas presupuestarias son plenamente constitucionales.
Las «semanas» a las que hizo referencia Montero sitúan ya un eventual anuncio en abril, ya fuera del último plazo que se marcó la ministra de Hacienda. En diciembre, con la senda del déficit ya en el Congreso, estimó para el primer trimestre el anuncio.
El tiempo corre en contra de María Jesús Montero, dividida en su faceta en el Gobierno con el liderazgo del PSOE de Andalucía. El presidente autonómico, el popular Juanma Moreno, estimó para junio —habló de una fecha cercana a la del 2022, cuando fue el día 19— los comicios. El anuncio, al tener que hacerse con 54 días de antelación, imposibilitaría a la vicepresidenta a presentar las cuentas mientras lidera su candidatura a la Junta de Andalucía.
Ucrania, en guerra desde hace cuatro años, aprobó sus cuentas, como la mayoría de la Unión Europea
España lleva tres ejercicios sin aprobar unos Presupuestos. El Ejecutivo validó los últimos, aún vigentes, en noviembre del 2022 para el año siguiente. El presidente, Pedro Sánchez, se excusó ayer en los efectos económicos de la guerra entre Irán y Estados Unidos e Israel. Sin embargo, incluso países como Ucrania, en un conflicto armado contra Rusia desde hace cuatro años, aprueba con regularidad sus cuentas.
La Rada Suprema refrendó sus presupuestos en diciembre del 2025 con 261 votos a favor y 257 en contra. Unos números centrados principalmente en la guerra. Un 60 % del importe está destinado a seguridad y defensa. Además, debido a los vaivenes del conflicto, Ucrania ha modificado sus cuentas en varias ocasiones durante el pasado año. El país del este de Europa impuso la ley marcial en febrero del 2022, por lo que los ciudadanos no acuden a elecciones. La legislatura del Parlamento, así como la del presidente, Volodímir Zelenski, llegó a su fin en el 2024.
Los países del entorno de España también renovaron sus cuentas. La abstención de los socialistas permitió al primer ministro conservador Luís Montenegro aprobar las cuentas de Portugal en noviembre del 2025.
Francia también cuenta con presupuestos validados, aunque con un mecanismo inexistente en España. El primer ministro galo, Sébastien Lecornu, incumplió su promesa y recurrió al artículo 49.3 de la Constitución, que le permite aprobar las cuentas aunque no haya contado con el respaldo del Parlamento. El Gobierno intentó la aprobación a finales del 2025, pero la falta de acuerdo le hizo recurrir a una ley que prorrogaba las cuentas. El nuevo intento en enero fue infructuoso, por lo que Lecornu recuperó el decreto constitucional.
El Bundestag alemán renovó sus números presupuestarios en noviembre, en una medida marcada por la implantación de fondos especiales para defensa e infraestructuras. Las elecciones resultaron en un cambio de colores en el Ejecutivo. La CDU recuperó la cancillería y refrendó un Gobierno de coalición con los socialdemócratas. Los 208 votos de ambos son suficientes para rebasar la mayoría de la Cámara germana.
Italia apuró los plazos, pero también tiene presupuestos generales. El 30 de diciembre, el Gobierno sometió las cuentas a un voto de confianza en la Cámara de los Diputados. El mecanismo le sirvió al Ejecutivo de Meloni para agilizar los plazos y, con el visto bueno del Senado, aprobó las cuentas antes de acabar el año 2025.
El Gobierno insistió hasta el martes en que presentaría las cuentas
El Gobierno reiteró en varias ocasiones desde diciembre que su compromiso era aprobar los presupuestos en este trimestre. Sin embargo, el Ejecutivo se escudó en los efectos de la guerra para posponer nuevamente las cuentas. El Gobierno gestiona el país con los números del 2023, aún con Unidas Podemos como socio de coalición.
A finales de diciembre, la titular de Hacienda y vicepresidenta primera, María Jesús Montero, aseguró en la Ser que la idea de su ministerio era «presentar las cuentas públicas lo antes posible, a lo largo del primer trimestre del próximo año».
Pasó enero y llegó febrero, todavía sin visos de que los Presupuestos llegaran al Congreso. Montero, entonces, remarcó que los documentos estaban ya listos, pero que todavía no había conseguido llegar a un acuerdo con ERC y Junts. «En este momento sinceramente no tenemos los apoyos», se excusó. En diciembre, la portavoz de Junts en la Cámara Baja, Míriam Nogueras, instó a los republicanos en La 2 Cat a unirse para arrancarle nuevas cesiones al Ejecutivo: «Realmente están débiles y están divididos. Debemos convertirlo en nuestra fortaleza».
Este martes, Elma Saiz, la portavoz del Gobierno, remarcó que todavía quedaba medio mes. El Ejecutivo estaba dentro del plazo. «Todavía estamos atravesando la mitad del mes de marzo, con lo cual, en ese sentido, y como hemos dicho, cumpliremos con lo verbalizado y presentaremos el proyecto de Presupuestos Generales del Estado».
Pero no será así. Tanto Pedro Sánchez como Montero destacaron que, tras los efectos de la guerra de Irán, la prioridad pasaba por aprobar las medidas de los reales decretos ley. El conflicto armado en el golfo Pérsico estalló el 28 de febrero.
El Gobierno no ha detallado con precisión ningún nuevo plazo. Solo la ministra de Hacienda habló de un retraso de «semanas». El Ejecutivo postergó en el 2024 las cuentas por el adelanto electoral en Cataluña. Un año más tarde, ha ido esquivando este asunto hasta que fijó su compromiso incumplido de este trimestre.