Casado marca distancias con Rajoy y dice que «caerá quien tenga que caer»

Niega ser un «justiciero» y asegura que solo actuará en el caso Kitchen si hay juicio oral

Javier Maroto, Teodoro García Egea, Pablo Casado y Cuca Gamarra, este lunes tras la reunión de la dirección del Grupo Popular
Javier Maroto, Teodoro García Egea, Pablo Casado y Cuca Gamarra, este lunes tras la reunión de la dirección del Grupo Popular

Madrid / La Voz

«No voy a pasar ni una». El líder del PP, Pablo Casado, endureció ayer el tono de su respuesta a las investigaciones de la Fiscalía que apuntan a la supuesta utilización de medios y personal del Ministerio del Interior en la etapa de Mariano Rajoy para espiar al extesorero del PP Luis Bárcenas y tratar de arrebatarle pruebas que pudieran incriminar al exlíder popular. Tras limitarse en un principio a señalar que él no estaba en la cúpula del partido cuando ocurrieron los hechos investigados, ayer advirtió de que con él al frente del partido «quien la haga, la va a pagar».

La escalada de amenazas del ex secretario de Estado de Interior, Francisco Martínez -imputado en el caso Kitchen-, de implicar a sus superiores ante la Justicia ha elevado al máximo la preocupación en el PP, consciente del acoso político al que se enfrenta. «Me comprometí a soltar amarras con cualquier conducta no ejemplar que se hubiera producido en el pasado», señaló Casado, aludiendo a su elección como líder del partido. Sin nombrar al exministro de Interior, Jorge Fernández Díaz, ni a la ex secretaria general del partido, María Dolores de Cospedal, ambos señalados por la Fiscalía, y mucho menos a Mariano Rajoy, Casado aseguró que está dispuesto a colaborar con la Justicia en este caso y que «caerá quien tenga que caer» porque él tiene la determinación de ser «ejemplar».

Pero, dicho eso, dejó claro que no admitirá «juicios paralelos ni condenas de telediario» y actuará sin ser «justiciero» y «sin presuponer nada». «Esperando a lo que la Justicia determine, que para eso estamos en un Estado de derecho», precisó. No consentirá, según dijo, «dobles varas de medir», porque «aquí hay un Gobierno que tiene a su vicepresidente segundo, que es el líder de un partido imputado por financiación irregular», y nadie pide tampoco explicaciones a Pedro Sánchez por el caso Filesa, por los GAL o por los ERE. Solo actuará internamente, por tanto, si se abre juicio oral. «Si esas informaciones se confirman no solo me preocupará, si no que me ocupará y tomaré todas las medidas que los estatutos contemplan», precisó. Aún así, presumió de haberse «anticipado» porque dejó fuera de las listas tanto a Jorge Fernández como a Francisco Martínez, ya que entonces había «alguna evidencia indiciaria». 

Álvarez de Toledo pide «celeridad»

La exportavoz parlamentaria del PP, Cayetana Álvarez de Toledo, reclamó a la Justicia que actúe «con celeridad» porque «se agradecería mucho» que «cuanto antes se aclaren todos los extremos de esta cuestión». «Lo que leemos son datos que parecen atroces y hay que distinguirlos de lo que es realmente atroz y respetar la presunción de inocencia», señaló. El portavoz del comité de acción política de Vox, Jorge Buxadé, dejó ver que no apoyará la creación de la comisión de investigación del caso Kitchen pese a su «extraordinaria gravedad» porque debe resolverse ante la Justicia. Desde el PSOE, el ministro de Transportes, José Luis Ábalos, instó al PP a «refundarse» e ironizó con la posibilidad de que, para desligarse de la corrupción, el PP cambie el nombre la calle de su sede nacional.

Un calvario judicial que pone a prueba el liderazgo en el PP

G. Bareño

El caso Kitchen golpea al PP en un momento crítico. El inicio del nuevo curso político, en el que los populares tenían previsto desplegar su artillería parlamentaria para evidenciar las contradicciones del Gobierno al negociar los presupuestos de manera paralela con Ciudadanos y con los independentistas, deja ahora al líder del PP en una complicada situación, en la que tendrá que dedicar más tiempo a zafarse del acoso del PSOE y Unidas Podemos que a mostrarse como una alternativa fiable al Ejecutivo. La decisión de Casado de quedarse al margen de cualquier acuerdo con el Gobierno para no dar oxígeno a Sánchez, pero también para dejar en evidencia a Cs por pactar con Unidas Podemos, dejan ahora solo al PP frente a socialistas, morados y naranjas, dispuestos a hostigar al líder popular y sacar rédito político en una comisión de investigación en el Congreso. 

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