Gana Soraya, pero Casado apunta a sucesor

Dolores de Cospedal es la gran derrotada aunque su enemistad con la exvicepresidenta puede resultar decisiva para que el diputado por Ávila se imponga en el congreso en la segunda vuelta


MAdrid / La Voz

Soraya Sáenz de Santamaría gana por la mínima, Pablo Casado apunta a sucesor y María Dolores de Cospedal decepciona y queda fuera de la carrera por el liderazgo del PP. El ajustado resultado de las primeras elecciones primarias celebradas en la historia del partido, en las que la victoria se decidió por 1.546 votos, deja en el aire quién relevará a Mariano Rajoy tras el próximo congreso extraordinario. Aunque la mayoría de los dirigentes del PP eran partidarios de un acuerdo que permitiera llegar al congreso con una candidatura única, la posibilidad de un pacto entre Sáenz de Santamaría, que obtuvo un 36,95 % (21.513 votos), y Casado, con un 34,30 % (19.967), se antoja ahora mismo difícil.

La gran incógnita es si Casado resistirá las presiones para que retire su candidatura, y evitar así una mayor fractura en el partido a cambio de integrarse él mismo y parte de su equipo en la nueva dirección del PP que encabezaría Sáenz de Santamaría, o si llevará su desafío hasta el final. Lo cierto es que, pese a haber quedado el segundo, si el joven diputado por Ávila se enfrenta a la exvicepresidenta en el congreso, contaría con grandes posibilidades de acabar siendo el elegido, dado que la fuerte rivalidad entre Sáenz de Santamaría y De Cospedal llevaría a que los compromisarios partidarios de esta última, que alcanzó un 25,92 % de los votos (15.090 afiliados), se decantaran por apoyar a Casado, lo que le aseguraría la victoria. Algo que ya apuntaban ayer fuentes cercanas a la ex secretaria general.

Hay que tener en cuenta, además, que a los 2.152 compromisarios elegidos ayer se suman otros 522 natos, previsiblemente más controlados por el aparato. Es decir, por De Cospedal. Los compromisarios no tienen un mandato de voto imperativo en el congreso y son libres de alcanzar acuerdos para respaldar a uno u otro candidato.

Casado no quiere pactar

Pablo Casado confirmó ayer que está dispuesto a «cumplir las reglas» e ir a la segunda vuelta. Recordó que ha trabajado muchos años con De Cospedal y tiene gran sintonía con ella, así como con García-Margallo, dando a entender que buscará el apoyo de ambos. Pero Sáenz de Santamaría trató de destacar implícitamente tras su victoria el peligro de que la decisión adoptada por los militantes fuera modificada por los compromisarios. Y, por ello, invitó a Casado a que se integre en su candidatura tras un «diálogo muy amplio» haciendo un esfuerzo de «generosidad» para lograr la «unidad» y evitar así una nueva refriega en la segunda vuelta. Destacó el hecho de que ha ganado en la mitad de las circunscripciones y señaló que es a ella a quien corresponde tomar la iniciativa para buscar una candidatura unitaria. «Cuento con todos», dijo, y tampoco se olvidó de jugar la carta de que para el PP sería positivo que por primera vez el partido estuviera dirigido por una mujer.

La victoria de Sáenz de Santamaría se cimentó especialmente en Andalucía, la comunidad con más afiliados inscritos, donde logro el 54 % de los votos. Y el excelente resultado de Casado tuvo se punto culminante en Madrid, en donde arrasó con un 54,4 % de los sufragios. El éxito de la campaña de la exvicepresidenta del Gobierno, a la que el fracaso de su operación diálogo en Cataluña no ha pasado factura, fue postularse como la única con experiencia de Gobierno con posibilidades reales de ganar unas elecciones a Pedro Sánchez. La fortaleza de Casado fue presentarse como el candidato opuesto al aparato, pese a haber sido vicesecretario y portavoz del PP, y dirigir sus mensajes directamente a una militancia del partido que, en general, es más de derechas que sus millones de votantes. Pese a ser el más joven de los aspirantes, su discurso fue el más conservador y el más cercano a las viejas esencias del PP, hasta el punto de haber sido identificado por sus rivales como el candidato de Aznar, sin que ese lo desmintiera explícitamente.

Gane quien gane el congreso del 20 y 21 de julio, se enfrenta al reto de cohesionar al partido en muy poco tiempo para afrontar las elecciones municipales y autonómicas. Del resultado de esos comicios puede depender en buena parte que el PP se plantee si debe buscar o no otro candidato para las generales.

Cospedal gana en Galicia, Casado segundo

Feijoo no se pronunció sobre ningún candidato pero siempre mostró más sintonía por María Dolores de Cospedal y la exsecretaria general se impuso en Galicia por 1.559 frente a los 1.161 logrados por Casado y los 1.106 de Sáenz de Santamaría. Cospedal ganó en tres de las cuatro provincias, salvo en Ourense donde se impuso Sáenz de Santamaría.

Ourense se desmarca y apuesta por Sáenz de Santamaría

Manuel Varela

La exvicepresidenta mostró su simpatía por Baltar mientras Feijoo elogió la candidatura de Cospedal

Soraya Sáenz de Santamaría se dirigió a los afiliados populares desde la sede provincial del partido en Ourense acompañada por el presidente de la Diputación. «Quiero ganar como gana Baltar», les dijo. Un día después llegaba Cospedal, pero los ourensanos parecían haberse decantado ya por la exvicepresidenta del Gobierno.

La votación de las elecciones primarias en el Partido Popular dejó como ganadora en Galicia a María Dolores de Cospedal, que terminó tercera en el resultado nacional, con 1.559 votos en la comunidad frente a los 1.161 logrados por Pablo Casado y los 1.106 de Soraya Sáenz de Santamaría, que terminó como vencedora en el resto del país. Ourense se desmarcó de la línea dominante en Galicia y eligió a esta última. 

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