El soberanismo eleva el precio del voto al PSOE

Torra exige hablar de «presos políticos y exiliados», el PNV reclama cambios en el modelo territorial y C's rechaza la oferta socialista de elecciones dentro de unos meses y las quiere ya

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madrid / la voz

Pedro Sánchez comienza a conocer el precio que podrían suponerle los apoyos necesarios para sacar adelante su propuesta de moción de censura. Una vez asegurado el apoyo de Podemos sin ningún tipo de contraprestación, el líder de la oposición tan solo cuenta con dos grandes vías para desalojar a Rajoy de la Moncloa: la nacionalista, apoyado en los partidos separatistas, o mediante Ciudadanos. Y a tenor de lo expresado en las últimas horas por los líderes de estas formaciones, parece que avanzar por cualquiera de estos caminos no le resultará especialmente barato.

Así se lo hizo saber el nuevo presidente catalán, Quim Torra, quien ayer condicionó el voto favorable de los diputados del PDECat en el Congreso a apoyar «a los presos políticos y exiliados, y también a todo aquello que signifique republicanizar el Estado español». Dos aspectos que chocan frontalmente con la declaración de intenciones realizada el pasado viernes por Sánchez en Ferraz, donde prometió que en caso de acceder al poder defendería la Constitución, velaría por la soberanía nacional y garantizaría «la integridad territorial» del país, en un mensaje claramente dirigido a las formaciones secesionistas. Sánchez solicitó el respaldo de cada uno de los 350 diputados de los que se conforma el Congreso, incluidos los representantes de las formaciones separatistas, pensando que sus ganas de acabar con Rajoy imperarían sobre cualquier otra petición. Nada más lejos.

Tampoco parece que vayan a salirle baratos los apoyos de ERC. Su portavoz adjunto en el Congreso, Gabriel Rufián, invitó al secretario general socialista a acudir al centro penitenciario de Estremera para recabarlos: «Si quiere lo votos de ERC, que vaya a Estremera a pedírselos tras un cristal a su presidente», comentó en referencia a Oriol Junqueras, que se encuentra interno en esta prisión madrileña desde hace más de medio año.

De todos modos, el problema de Sánchez es que, aun logrando el voto de los independentistas catalanes, requeriría del apoyo del PNV, formación que acaba de alinearse con el PP para aprobar en el Congreso los Presupuestos del 2018. Su presidente, Andoni Ortuzar, avanzó ayer que su postura en la moción de censura dependerá de si el planteamiento de los socialistas es «serio y viable o solo obedece a intereses cortoplacistas y electoralistas». Además, exigirá a Pedro Sánchez que aborde «un cambio en el modelo territorial del Estado» en el que se acepten «los autogobiernos de Euskadi y Cataluña».

La vía naranja

Y si el camino independentista-nacionalista semeja estar plagado de minas, la otra vía, que pasa por buscar el apoyo de Ciudadanos, tampoco parece que vaya a resultar un paseo. La presentación de la moción de censura ha derivado en una disputa entre la formación naranja y los socialistas. El enemigo es común: Rajoy; sin embargo, las maneras, y especialmente los tiempos de poner fin a su mandato, han degenerado en un enfrentamiento que promete medrar con los días.

En el PSOE se agarran a la literalidad de la Constitución para defender su propuesta de una moción constructiva. El objetivo es alcanzar el poder, constituir un Gobierno socialista con la misión de regenerar la vida democrática del país, promover un paquete de medidas sociales y, tan pronto como sea posible, llamar a los españoles a las urnas. Pero en Ciudadanos no se fían y no están dispuestos a permitir que Sánchez llegue a la Moncloa, por lo que anuncian que solo votarán a favor de «un candidato independiente que convoque elecciones» de manera inmediata, afirmó Albert Rivera, quien también rechazó alinearse con los separatistas. Apuestan por una moción de carácter «instrumental», en la que un hombre de paja derrote al jefe del Ejecutivo con la única finalidad de convocar elecciones de manera inmediata.

Aquí es donde chocan. El secretario de organización del PSOE, José Luis Ábalos, matizó ayer que la propuesta de Sánchez no supone «una maniobra para alcanzar el poder» y confía en llegar a un acuerdo: «C’s quiere que se convoquen elecciones y no va a haber problema, y quiere que no se haga ningún pacto con independentistas, y no lo va a haber». Por su parte, Carmen Calvo, secretaria de igualdad, aunque evitó fijar plazos concretos para llamar a las urnas, sí dibujó un horizonte: «Detro de unos meses», dijo.

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