Sánchez acepta ahora el apoyo secesionista

Presenta una moción de censura que solo prosperará si le votan el PNV y los independentistas, para formar un Gobierno exclusivamente del PSOE y sin concretar un compromiso de llamar a las urnas

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Madrid / La voz

Cuando parecía que la aprobación de los Presupuestos del 2018 garantizaba la estabilidad política hasta el fin de la legislatura, la sentencia del caso Gürtel que condena al PP como partícipe a título lucrativo de la trama corrupta ha dado un vuelco completo al tablero político. El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, presentó ayer una moción de censura contra Mariano Rajoy con él mismo como candidato a la presidencia del Gobierno. El líder socialista no cuenta por ahora con votos suficientes para lograr su objetivo, dado que Ciudadanos rechaza apoyarle y el PNV no anunciará su posición hasta escuchar sus «soluciones» para el País Vasco y Cataluña. En todo caso, para sumar la mayoría absoluta de 176 diputados requerida Sánchez necesitaría imprescindiblemente el apoyo de los diputados independentistas del PDECat y de ERC, que ya han anunciado un voto a favor que el líder del PSOE se mostró dispuesto a aceptar. Unidos Podemos expresó su respaldo sin condiciones a la censura a Rajoy.

La rápida maniobra del secretario general socialista arrebata la iniciativa a Rajoy, que no podrá ya convocar elecciones anticipadas mientras la moción de censura esté en marcha, y devuelve todo el protagonismo a Sánchez, que no es diputado. Obliga además a Ciudadanos a retratarse al tener que escoger entre desalojar al líder del PP de la Moncloa o mantenerlo en el Gobierno. Y sirve también al socialista para zafarse de esa especie de abrazo del oso al que le sometía un Rajoy que hace pocos días le puso como ejemplo de hombre de Estado por su apoyo al artículo 155 frente a la «frivolidad» de Albert Rivera y que ayer, sin embargo, lo acusó de querer llegar a la Moncloa «a cualquier precio» y de «perjudicar a España».

La intención de Sánchez no es apartar a Rajoy de la Moncloa para convocar comicios de inmediato, sino formar un Ejecutivo exclusivamente del PSOE que gobierne durante un tiempo que no concretó para recuperar la «normalidad de la vida pública», atender «a las urgencias sociales de muchísimos ciudadanos y abordar una tarea de regeneración democrática». Solo después de alcanzado ese objetivo estaría dispuesto a llamar a las urnas. «Convocaremos elecciones cuanto antes, pero antes de eso hay que regenerar la democracia», explicó.

El PNV tiene la clave otra vez

«Será un Gobierno del PSOE y para defender y hacer defender la Constitución española, la soberanía nacional, la integridad territorial y desde luego la convivencia entre los pueblos de España», señaló Sánchez, en un mensaje difícilmente compatible con su petición de apoyo a los partidos independentistas. Hace solo cinco días, tachó de «racista» y «xenófobo» al presidente de la Generalitat, Joaquim Torra. Desde el PSOE aseguran que, aunque no rechazan su apoyo en la moción de censura, no emprenderán negociaciones con los independentistas catalanes.

Sánchez cuenta por ahora con el apoyo de los 84 diputados del PSOE, de Unidos Podemos (67), Compromís (4) ERC (9), PDECat (8) y del diputado de Nueva Canarias, lo que hace un total de 173 escaños. Incluso en el caso de que sumara los dos de EH Bildu, los cinco votos del PNV seguirían siendo decisivos para inclinar la balanza, ya que Coalición Canaria, que tiene un diputado, ya ha anunciado que no apoyará una moción de censura contra Rajoy respaldada por los independentistas.

Pero Sánchez no hizo distinciones y pidió a los 350 diputados del Congreso «responsabilidad, generosidad y que entre todos saquemos a España del lodazal de corrupción en el que lo ha metido el partido que ahora mismo está gobernando». Según aseguró, la sentencia «demoledora» que condena al PP ha deteriorado la «imagen y reputación de España ante la Unión Europea y el mundo». Y esa situación, según dijo, tiene «un único responsable: se llama Mariano Rajoy».

Sánchez rechazó el planteamiento del líder de Ciudadanos, Albert Rivera, que se abrió a impulsar una moción de censura «instrumental», y sin el respaldo de los independentistas, con el único objetivo de llamar a las urnas de inmediato. «Las mociones son constructivas, son para darle un Gobierno al país», explicó el líder socialista. Para justificar su disposición a convertirse en presidente del Gobierno con el apoyo de partidos separatistas, señaló que la presidenta del Congreso, Ana Pastor, fue elegida «también con los votos de los independentistas» (PDECat) y que los Presupuestos generales del 2018 serán aprobados con votos de nacionalistas (PNV).

La iniciativa de Sánchez cuenta con el respaldo de todos los presidentes autonómicos socialistas y de la ejecutiva del PSOE en pleno, y será debatida el próximo lunes en un comité federal extraordinario. Aunque desde el PSOE admiten el riesgo de la operación, consideran que no tomar esta iniciativa tras la sentencia que condena al PP hubiera sido más perjudicial y habría dejado a Sánchez sin opciones.

La situación de inestabilidad política llega en plena crisis independentista en Cataluña, con el articulo 155 en vigor, sin un Gobierno catalán formado y en medio de la tramitación de los Presupuestos del 2018. La fecha en la que se celebrará la moción de censura será decidida por la presidenta del Congreso, Ana Pastor. Si tuviera lugar tras el 19 de junio, día en el que las cuentas públicas se aprobarán definitivamente en el Senado, los Presupuestos estarían blindados, independientemente de que el encargado de gestionarlos fuera Mariano Rajoy o Pedro Sánchez.

Las tres opciones para que prospere la moción de censura

Manuel Varela

El éxito de la moción necesita la mayoría absoluta de la Cámara, es decir, 176 votos

Mariano Rajoy se enfrenta a la segunda moción de censura en la presente legislatura. El PSOE registró en la mañana de este viernes la iniciativa tras conocer ayer la sentencia de la trama Gürtel, que mete en prisión a 29 de los 37 acusados y certifica la existencia de una caja B en el Partido Popular. Los socialistas no tendrán suficiente con sus 84 escaños, por lo que deberán contar con el apoyo de al menos otros 92 diputados de la cámara para obtener la mayoría absoluta necesaria y hacer que la moción de censura tenga éxito.

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