El temor de Puigdemont a perder poder bloquea las negociaciones con Junqueras

cristian reino BARCELONA / COLPISA

ESPAÑA

EMMANUEL DUNAND | afp

Junts batalla para que el control del Ejecutivo no pase a ERC, y amenaza con elecciones

23 feb 2018 . Actualizado a las 08:53 h.

Las negociaciones para la investidura del presidente de la Generalitat catalana están congeladas, aunque algunos hablan de que Junts per Catalunya y ERC se han dado un tiempo para reflexionar, y otros, dos meses después de las elecciones del 21 de diciembre, aseguran que el acuerdo es cuestión de días. Eso sí, si cede la intensa lucha por el poder y el reparto de sillones. Los neoconvergentes mostraron ayer su «perplejidad» por las exigencias de los republicanos de conservar la vicepresidencia e incluso volvieron a airear el fantasma del adelanto electoral. Esquerra replicó que basta de «amenazar» con elecciones y les pidió «generosidad» porque el acuerdo es «urgente». Se trata de las últimas escaramuzas antes de la fumata blanca, que podría presentar el propio Carles Puigdemont en los próximos días. De hecho, una posible pérdida de poder de este es lo que está enconando las negociaciones.

El acuerdo pasaría primero por la renuncia del líder de Junts per Catalunya a ser investido y contentarse con un cargo honorífico en Bruselas. Él quisiera nombrar consejeros y tener en el botón del adelanto electoral, pero Esquerra se niega. Oriol Junqueras lo vetó el miércoles en la BBC: «Hay vida en el movimiento independentista más allá de Puigdemont».

La legitimación pasaría por una propuesta de resolución votada en la Cámara o una investidura simbólica votada por los 70 diputados secesionistas en la capital belga. TV3 habló ayer de la constitución de un consell de la república en Bruselas, que estaría financiado con fondos privados. Los primeros pasos en esta línea podrían darse ya la próxima semana. Así, la reunión extraordinaria de la Mesa del Parlamento y de la junta de portavoces de hoy podría aprobar la convocatoria para la semana que viene del pleno del desbloqueo propuesto por Ciudadanos.

El siguiente escalón, y no menos complejo, es la elección del presidente efectivo de la Generalitat. El de verdad. Junts propone a Jordi Sánchez, expresidente de la ANC y en prisión desde hace cuatro meses. Si el juez Pablo Llanera impide su investidura, sería el turno para Jordi Turull, quien también podría ser un presidente temporal porque podría ser inhabilitado para ejercer un cargo público si es procesado por la causa por la que ya estuvo en prisión. Si ese fuera el caso, el escalafón podría correr hacia Elsa Artadi, que está libre de cargas penales.

El escollo de la vicepresidencia

También la futura estructura del Ejecutivo catalán causa diferencias. Ahí el asunto está más encallado, sobre todo en puestos clave como la vicepresidencia o un pretendido consejero primero, una especie de jefe de consejeros. ERC reclama esa vicepresidencia, además de la Consejería de Presidencia, la portavocía y el control de los medios públicos.

El problema es que si Llanera permite la investidura de Sánchez y luego lo envía a prisión, el responsable del Gobierno catalán pasaría a ser el número dos, es decir, el vicepresidente (de ERC) y Puigdemont no está dispuesto a que Junts pierda la dirección del Ejecutivo. «Para algo hemos ganado las elecciones», afirman desde la formación, que también reclama Presidencia o quedarse con el cargo de consejero primero. ERC, por su parte, tampoco quiere comprometerse a que sea Junqueras y no otro republicano el vicepresidente, ya que si sigue aquel en prisión el cargo sería simbólico. De momento lo que sí han acordado Junts y ERC es el reparto del 50 % de las consejerías.