La calculada decisión de Anna Gabriel

La exdiputada basa toda su defensa en considerarse y repetir que es una «perseguida política», a pesar de estar investigada por rebelión y sedición

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redacción / la voz

La estrategia de Anna Gabriel es absolutamente calculada. Cuando eligió Suiza para llevar a cabo su huida, su elección no fue al azar. El país helvético no pertenece a la Unión Europea. De este modo, y a diferencia de los cinco fugados en Bruselas, sobre ella no cabe la posibilidad de dictar un euroorden, y la única vía para reclamar su regreso a España con la que cuenta el juez del Supremo Pablo Llarena, encargado de la instrucción del caso, era solicitar su detención a través de la Interpol e iniciar los trámites de extradición mediante el convenio bilateral que mantienen España y el país alpino. Lo pedía la Fiscalía pero Llanera optó por limitar la orden de detención al territorio español.

Gabriel basa toda su defensa en considerarse y repetir, una vez tras otra, que es una «perseguida política», a pesar de estar investigada por rebelión y sedición. Y alega, por lo tanto que en España, si declara ante los tribunales, correrá el riesgo de no tener un juicio justo. Y ese argumento, inicialmente, lo ha hecho suyo el ministerio de Justicia helvético, que este miércoles volvió a recalcar que la extradición «por delitos políticos» no está contemplada en Suiza. Iniciar un proceso de este calibre sería, por tanto, largo, dificultoso y de resultados inciertos. Además, serviría a Gabriel para que no se diluyera la atención mediática, tan necesaria para el objetivo de los secesionistas de lograr internacionalizar el procés. A Gabriel le espera ahora una cómoda estancia en Suiza, un país donde la exdirigente de la CUP espera encontrar trabajo como profesora. La financiación de su estancia en el país, donde el dinero es el gran negocio, correrá a cargo de su partido, definido como anticapitalista.

El Parlamento Federal belga se une al Flamenco y veta el acceso de Carles Puigdemont a su sede

m. lodeiro / c. reino
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Mas le reitera al expresidente que se aparte y permita la investidura

El Parlamento Federal belga dio este miércoles un nuevo esquinazo al expresidente Carles Puigdemont después del que le había propinado hace un mes el Parlamento Flamenco (Cámara regional). Entonces los nacionalistas de la Nueva Alianza Flamenca (N-VA) habían solicitado que compareciera en la Comisión de Asuntos Exteriores, pero fue rechazado. Este miércoles, la Cámara federal, por acuerdo de los grupos políticos, impidió ceder una de las salas que el N-VA había pedido para invitar al expresidente catalán a un coloquio sobre esa comunidad autónoma el próximo martes.

Son varios los diputados que apuntan a que la intención en el entorno del líder independentista catalán era que pronunciase un discurso a modo del de una investidura, incluso con sistema telemático y que tuviese carácter simbólico.

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