La independencia imposible

Los expertos estiman que la secesión no es viable jurídicamente y tendría un gran coste económico


Madrid / La Voz

los argumentos arruinaría cataluña y la llevaría a la quiebra

La independencia de Cataluña es imposible jurídicamente y tendría altos costes económicos, que se traducirían en una caída importante del PIB y la renta per cápita. Si la secesión fuera unilateral llevaría al nuevo país a la ruina y la quiebra. Así lo estiman los constitucionalistas y economistas que han estudiado a fondo el asunto.

¿Es viable la independencia legalmente?

No. Solo cabría la declaración unilateral de independencia, ilegal, y que no sería reconocida internacionalmente. La Constitución establece el principio de la unidad del Estado, lo que significa, según Roberto L. Blanco Valdés, «la prohibición de la secesión de una parte del territorio nacional». En su opinión, no se puede celebrar ningún referendo de independencia, como sostiene el Tribunal Constitucional. Algunos especialistas creen que sería posible reformando el artículo 2, pero otros como el catedrático de Derecho Administrativo y autor de Cataluña y las demás Españas Santiago Muñoz Machado estiman que esta no se puede modificar para posibilitar la escisión, ya que «equivaldría al suicidio del Estado y eso la Constitución no lo permite». Blanco Valdés cree también que es muy discutible que pueda reformarse para romper el Estado, porque este es una realidad previa a la Constitución. Además, añade otro argumento de derecho internacional: el derecho de autodeterminación solo está reconocido por la ONU en situaciones de tipo colonial. En sus resoluciones se asegura que no es legítimo iniciar procesos destinados a la ruptura de Estados nacionales previamente existentes.

¿Sería políticamente aceptable?

Blanco Valdés destaca que Cataluña es una comunidad plural y la única manera de que «todos los catalanes, que tienen diferentes maneras de entender la relación con España, puedan vivir juntos, respetando las distintas sensibilidades, es la solución federal que contempla ya la Constitución». La secesión supondría un «atropello a los derechos de una parte de los ciudadanos» y «violaría la pluralidad interna de Cataluña». Finalmente, sostiene que sobre el futuro de Cataluña tienen derecho a decidir todos los españoles.

¿Cómo influiría en el PIB catalán?

A corto plazo habría una caída muy fuerte, pero las cifras varían mucho. Van desde el 26,7 % en que lo ha valorado Mikel Buesa, catedrático de Economía Aplicada de la Universidad Complutense, al 8 o 9 % que pronostica Ángel de la Fuente, investigador del CSIC y doctor en Ciencias Económicas por la Universidad de Pensilvania, siempre que la independencia fuera pactada y Cataluña pudiera ingresar en la UE. Un reciente estudio de la Societat Civil Catalana lo estima en el 23 %. Buesa considera que habría un empobrecimiento inmediato, la renta per cápita de los catalanes caería al nivel de Chipre y el paro se dispararía. Según De la Fuente, la independencia unilateral supondría «económicamente una ruina». Para Antoni Zabalza, catedrático de Análisis Económico de la Universidad de Valencia, «se produciría una quiebra».

¿Podría mantenerse en la Unión Europea?

No. Las autoridades comunitarias lo han dejado claro. Pero una Cataluña independiente saldría también de todas las demás organizaciones internacionales, como las Naciones Unidas, la OMC y la OTAN. Sería, en palabras de De la Fuente, «un desastre económicamente». Pero, además, la admisión de un nuevo Estado en estas instituciones suele tardar entre cinco y diez años.

¿De qué forma afectaría al comercio?

Tendría un fuerte impacto, porque jugaría el llamado «efecto frontera». José V. Rodríguez Mora, catedrático de Economía de la Universidad de Edimburgo, ha realizado un riguroso estudio cuantificable, teniendo en cuenta que el comercio entre países es mucho menor que entre regiones de un mismo país. El comercio de Cataluña con España disminuiría cerca del 80 %, que no se compensaría ni de lejos con el aumento de las exportaciones al resto del mundo. «Supondría una caída del PIB del 9 %, pero como Cataluña dejaría de pagar impuestos al resto de España la caída neta sería del 3 %, el equivalente de una recesión». Esto en el escenario más favorable, es decir que Cataluña estuviera en la UE. Sin embargo, el coste del posible boicot a los productos catalanes en España sería menor, según De la Fuente.

¿Qué parte de la deuda española debería asumir?

Si la separación fuera pactada, Cataluña debería quedarse con el 18,8 % de la deuda española, el porcentaje que corresponde su participación en el PIB total. Pasaría así de los 61.836 millones de euros (32, 1 % de su PIB) a los 222.483 millones (115 %). El líder de ERC, Oriol Junqueras, ya ha advertido de que si España no acepta negociar Cataluña no asumiría su parte de la deuda. En caso de que lo hiciera, según destaca Zabalza, «con este incremento brutal lo tendría muy difícil para financiarse en los mercados internacionales». Podría necesitar un rescate, como el Grecia y Portugal, pero ni siquiera esta solución sería posible si está fuera de la UE. Para Rodríguez Mora, «no asumir la deuda dañaría la credibilidad internacional del Gobierno de una Cataluña independiente y le haría más difícil poner deuda en el mercado». Expertos como Buesa y Zabalza consideran que Cataluña se vería forzada a abandonar el euro para afrontar las crisis monetarias. Pero esto haría que sus activos estuvieran en la nueva moneda, que tendría que ser devaluada, y su deuda, en euros, con lo que cada vez valdría más y no habría bancos que le prestaran. Según Zabalza, esta situación llevaría al «colapso financiero».

¿Qué pasaría con bancos y empresas catalanas?

Rodríguez Mora asegura: «En el sector bancario es donde veo a corto plazo los mayores problemas, hay escenarios posibles que son dramáticos, un crash bancario y un corralito». Los grandes bancos catalanes, como el Sabadell o CaixaBank, se tendrían que marchar o trasladar sus sedes a otras autonomías o países, pues si se quedan no podrían acudir a la financiación del BCE. Ya hay empresas, como Planeta, que han advertido que se irían, lo mismo que harían algunas multinacionales. De hecho, la inversión extranjera en Cataluña cayó un 66 % en el segundo semestre del año.

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