El PSOE decide quién pilota la renovación

Gonzalo Bareño Canosa
Gonzalo Bareño MADRID / LA VOZ

ESPAÑA

La militancia escoge hoy por primera vez al líder de un partido en plena crisis de identidad

13 jul 2014 . Actualizado a las 08:58 h.

El Partido Socialista Obrero Español (PSOE) abre a partir de hoy una etapa histórica. Por primera vez en sus 135 años de historia, serán los militantes, todos ellos, los que tendrán la oportunidad de decidir con su voto quién ocupará la secretaría general del partido. Ese cambio radical en la participación directa de la militancia llega en el que probablemente sea el momento más crítico de la formación en toda la etapa democrática. Quien obtenga hoy el respaldo mayoritario para hacerse con el liderazgo en el congreso del 26 y 27 de julio, no solo afronta el reto de renovar un partido sumido en una grave crisis de identidad, sino también el de volver a situar al PSOE como una alternativa mayoritaria de Gobierno. Posición que, por primera vez en democracia, se ve seriamente amenazada.

A las diez y media de esta noche, los 198.123 militantes que están llamados a las urnas conocerán quién será el encargado de pilotar una de las etapas más inciertas del partido y de poner fin al período de liderazgo de Alfredo Pérez Rubalcaba, que, abandona el PSOE con el menor apoyo electoral de su historia.

La consulta a la militancia no es estatutariamente vinculante pero, tal y como se hizo por primera vez en el partido con la elección del líder de los socialistas gallegos en el último congreso regional, el ganador será ratificado con toda seguridad en el congreso del partido que se celebrará dentro de dos semanas.

La clave de la participación

La clave, según los que mejor conocen el funcionamiento del partido, está en la participación. Si es relativamente baja, Pedro Sánchez tendría todas las papeletas para ser el elegido, dado que arrasó en la recogida de avales. Es decir, entre los militantes más movilizados. Las esperanzas de Eduardo Madina pasan por un afluencia masiva de los afiliados a las urnas. Y, en especial, de aquellos menos ligados a los aparatos regionales y que, por tanto, son capaces de votar a quien consideren sin una estrategia política previa. Una participación muy baja sería sin embargo perjudicial para cualquier ganador, porque cuestionaría su liderazgo.

En caso de que el elegido sea uno de los dos favoritos, Sánchez (43 años) o Madina (38), los socialistas afrontarán además un cambio generacional en el liderazgo frente a los 63 años de Rubalcaba. La decisión del secretario general saliente de convocar un congreso extraordinario tras la el pésimo resultado en las pasadas elecciones europeas, ha trastocado los planes de algunos dirigentes que, como Eduardo Madina o Carme Chacón, tenían decidido presentarse a las primarias abiertas a la militancia y los simpatizantes para la elección del candidato a la presidencia del Gobierno, previstas para el próximo mes de noviembre.

Finalmente, Madina dio el paso de optar a la secretaría general tras forzar un congreso abierto a la militancia mientras Carme Chacón renunció a ello, pero no a presentarse a la próximo elección como candidata. Ese panorama, unido al hecho de que Susana Díaz, presidenta de Andalucía y líder de la federación con mayor poder orgánico y más numero de militantes del partido, renunciara a asumir la dirección pese a contar con el apoyo de la gran mayoría de los barones regionales, hace que el liderazgo de quien salga elegido se enfrente a una inmediata reválida.

Amenaza de las primarias

Una derrota en las primarias pondría en peligro la capacidad del nuevo líder que hoy salga de las urnas para unificar un partido que, tras sufrir las dos mayores derrotas electorales de su historia, se debate entre un claro giro a la izquierda o la recuperación del espacio de centro que le ha permitido ser la fuerza política que ha ocupado durante más años la presidencia del Gobierno.

El PSOE ha intentado por todos los medios que la campaña electoral para la secretaría general no generara división interna. Para ello, diseñó un debate entre los candidatos que apenas dejaba espacio para la confrontación de opiniones. Sin embargo, la última etapa de la campaña se ha visto empañada por las acusaciones de juego sucio y «malas artes» lanzadas contra el aspirante Pedro Sánchez tras la publicación de informaciones que revelan su antigua pertenencia a la Asamblea de Caja Madrid y su presunta responsabilidad en la decisión de aprobar la venta de participaciones preferentes por parte de la caja de ahorros.