Rajoy afronta en su peor momento el debate sobre el estado de la nación

En un debate que estará marcado por la corrupción, el presidente podría anunciar medidas para impulsar la recuperación económica, entre ellas quizás una bajada de impuestos


Dpa

Mariano Rajoy se enfrenta mañana miércoles a su primer debate sobre el estado de la nación como presidente del gobierno español, la cita parlamentaria más importante del año, que amenaza con convertirse en un debate sobre el estado de la corrupción.

Con el PP en el centro del escándalo que tiene al ex tesorero de la formación Luis Bárcenas como protagonista, Rajoy tendrá que escuchar durante los dos días que dura el debate alusiones a la presunta contabilidad paralela en su partido y a los supuestos sobresueldos en negro que habrían cobrado algunos dirigentes, entre ellos él mismo. Unos pagos que todos niegan.

Rajoy, en su peor momento desde que llegó a La Moncloa hace 14 meses, tendrá frente a él y en contra a todos los partidos de la oposición. Y se enfrentará al líder socialista, Alfredo Pérez Rubalcaba, después de que éste haya pedido su dimisión por el caso Bárcenas. El enfrentamiento dialéctico entre ambos, el momento más esperado del debate, se prevé de gran dureza.

Rajoy llega al debate con «cero credibilidad» política y personal, manifestó hoy la portavoz parlamentaria del Partido Socialista (PSOE), Soraya Rodríguez, que considera inevitable que en la cámara baja salga el escándalo de corrupción en torno a Bárcenas. La Justicia investiga también al ex tesorero por su relación con el caso Gürtel», una de las mayores tramas de corrupción en la historia de España, en la que una red se enriqueció gracias a contratos amañados que adjudicaban cargos regionales y municipales del PP. Y en el marco de esa investigación se encontró con que Bárcenas llegó a acumular 22 millones de euros sin declarar en Suiza.

Rajoy, más allá de una intervención ante la plana mayor de su partido en la que a principios de este mes negó haber recibido dinero negro del PP, apenas ha hablado sobre el caso de la presunta contabilidad paralela, pese a las reiteradas peticiones de la oposición y la indignación que ha desatado entre la ciudadanía.

El PP volvió hoy de hecho a rechazar la posibilidad de celebrar un pleno monográfico sobre el caso, que perseguía, según la oposición de izquierdas, «evitar que el debate sobre el estado de la nación se convierta en el debate sobre el estado de la corrupción en el PP».

Crisis institucional sin precedentes

La valoración ciudadana de Rajoy y de su gobierno es pésima en las encuestas. Pero también la del líder del PSOE. Y España se halla en una crisis institucional sin precedentes. Los partidos políticos y la clase política han llegado a la cota más alta de desprestigio de la historia democrática del país, según muestran todos los estudios.

Rajoy planteará mañana propuestas contra la corrupción. Según dijo hoy el portavoz del PP en el Congreso, Alfonso Alonso, pondrá sobre la mesa la necesidad de que «haya controles cada vez más rigurosos que eviten que la gente entre en política para aprovecharse o, directamente, robar». «El PP siente una gran decepción con Bárcenas», manifestó Alonso.

Más allá del golpe que el caso Bárcenas ha supuesto para Rajoy, éste llega al debate sobre el estado de la nación desgastado por 14 meses de gestión contra la crisis económica, afrontada con recortes sociales milmillonarios, los mayores en la etapa democrática de España, con incumplimientos de su programa electoral y de promesas y tras dos huelgas generales contra su Ejecutivo. Y con una situación económica y social que, pese a la reducción del déficit público o precisamente por las medidas aplicadas para lograrla, se ha agravado desde que subió al poder. Su polémica reforma laboral no da frutos y el desempleo supera ya el 26 por ciento, rozando los seis millones de personas sin trabajo. Todas las previsiones apuntan a que en los próximos meses seguirá subiendo.«No he cumplido con mis promesas pero sí con mi deber», dijo él hace unos días, justificando de nuevo la necesidad de las reformas que ha puesto en marcha, dolorosas pero necesarias en su opinión.

España «está mucho peor» en términos laborales, sociales y democráticos que hace 14 meses, «hundiéndose» incluso en determinados aspectos, dijo hoy el diputado de la Izquierda Plural Joan Coscubiela. La izquierda pide por ello la apertura de un «proceso constituyente», es decir, la disolución del Parlamento y la convocatoria de nuevas elecciones. En este tiempo, además, a Rajoy se le ha abierto un frente en Cataluña, con el desafío independentista del jefe del Ejecutivo de Artur Mas.

Pese al negro panorama, el jefe del gobierno podrá esgrimir alguna victoria, como la reducción del déficit público y la reforma del sistema financiero, respaldada desde Bruselas. Además, también ha logrado evitar que tras el rescate de los bancos llegara el de la economía, que hace unos meses parecía inevitable y que habría acarreado nuevas condiciones de la Unión Europea sobre España. Rajoy, según se ha filtrado, anunciará medidas económicas para impulsar la recuperación de la economía española, que sigue en recesión, entre ellas quizá una bajada de impuestos.

La cita parlamentaria estará acompañada de protestas. El mismo miércoles hay una huelga de jueces y fiscales. Y el jueves habrá en la Puerta del Sol una concentración ciudadana contra la corrupción y un sistema que la permite.

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