Cuando los acusados son los acusadores

La Voz

ESPAÑA

12 abr 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Aunque cronológicamente fue el último en el que resultó imputado desde que Luciano Varela levantó la veda, salvo imprevistos, el proceso por autorizar las escuchas en prisión de los tres principales imputados del caso Gürtel en las conversaciones con sus abogados será el primero que siente a Baltasar Garzón en el banquillo de los acusados del Tribunal Supremo.

¿Cuándo? Dependerá fundamentalmente de él y de los recursos que decida presentar su defensa. Según las fuentes jurídicas consultadas, si mantiene la misma estrategia que hasta la fecha, puede ir para largo. Si no, puede haber comienzo de juicio incluso antes del verano.

La singularidad de este proceso es que los acusadores son los principales acusados en el mayor proceso contra la corrupción político urbanística de la historia del país -siguen presos cuando van transcurridos más de dos años desde su detención- y sus abogados defensores, alguno de los cuales fue compañero del propio Garzón en la Audiencia Nacional.

Al igual que en los otros dos procesos, la Fiscalía no acusa, algo que tampoco tiene muchos precedentes en la historia judicial de este país.

Según las aludidas fuentes, de los tres, el de las escuchas es el proceso con más ingredientes jurídicos, ya que las actuaciones por las que se le acusa afectan al sacrosanto derecho de defensa. Las escuchas, de las que no excluyó a los abogados, según se desprende del análisis que de ellas hace el instructor en su auto de ayer, no fueron determinantes para la investigación, ya que tras esa anulación, la marcha del caso Gürtel no peligra.

No se puede decir lo mismo de las otras dos causas. En la de los dineros de Nueva York no hay rastro de pruebas de cargo, y la de la memoria histórica es más política que jurídica.