Pretende arrendar algunos de los bienes de lujo incautados a los imputados en la trama para evitar que su mantenimiento se convierta en una carga para el Estado
28 abr 2010 . Actualizado a las 02:00 h.¿Pasar las vacaciones de verano como Francisco Correa y Pablo Crespo? ¿Navegar por el Mediterráneo en un museo viviente de la corrupción en España? Ahora es posible. Los administradores judiciales del patrimonio de la trama Gürtel informaron al juez del caso, Antonio Pedreira, de su intención de alquilar el Parapipi, el yate de lujo amarrado en el puerto alicantino de Altea y en el que la red corrupta guardaba algunas de las pruebas de cargo, como discos duros de la contabilidad B del grupo.
Esta no es la única iniciativa de los funcionarios de Hacienda, que desde hace meses hacen piruetas para evitar a toda costa que el caso Gürtel termine, encima, costando dinero a las arcas del Estado. De hecho, ya empezaron a realizar gestiones para alquilar o vender todo lo que se pueda. Y es que en las cuentas de las 24 sociedades de Correa bajo control de los tribunales solo hay 788.000 euros y la cuenta baja día a día.
Los quebraderos de cabeza de los dos administradores figuran en un detallado informe de doce páginas que remitieron el 3 de marzo a Pedreira y en el que le dan cuenta de lo difícil que es gestionar el otrora millonario grupo FCS, hoy en práctica bancarrota. Uno de los pocos salvavidas que ven los administradores es sacar algo de dinero del Parapipi, que está a nombre de Cresva, una de las principales sociedades de Crespo, el número 2 de Correa.
El informe revela que el barco, que no se puede vender hasta que haya sentencia, sigue generando gastos, especialmente de amarre en el puerto alicantino, que «se han liquidado» puntualmente. «La intención es gestionar su explotación o alquiler en los meses de primavera y verano para generar ingresos que permitan su mantenimiento». Los funcionarios ya se pusieron manos a la obra: han solicitado el cambio de matriculación y están gestionando el cambio de denominación. Consideran que el nombre de Parapipi podría espantar a posibles clientes. Según fuentes del caso, que no están muy convencidas de si sería mejor dejar el nombre por aquello del «gancho comercial», es un yate de lujo Astonda 36, de 12 metros de eslora y 3,5 de manga y dos camarotes.
El Parapipi, al que hace meses se le borró el nombre para evitar curiosos en el puerto de Altea, costó en origen casi 300.000 euros, aunque ahora su valor oscilaría entre 120.000 y 160.000. Los administradores son conscientes de que en el mejor de los casos podrían alquilarlo por algo más de 1.000 euros diarios. Aún así, son optimistas y ya han «autorizado a la familia Crespo a que retire los objetos personales que pudieran encontrar a bordo».
En el punto de mira de los gestores también están los únicos cinco inmuebles urbanos incautados a la trama corrupta: un piso en Marbella, también de Cresva, con hipoteca; un inmueble en la urbanización de Valgrande (San Roque, Cádiz) de la empresa Osiris; y un dúplex en Sotogrande, también en San Roque, y dos pisos en Marbella, a nombre de Inversiones Kintamani.