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Mariano Rajoy ya tiene asumido que en su partido ha habido corrupción y quiere que los implicados se aparten voluntariamente del PP. Es consciente de que varios cargos populares se han lucrado con la trama de corrupción organizada por Francisco Correa. Y de que más tarde o más temprano serán juzgados por ello. Esa seguridad hace que su estrategia ya no vaya a ser la defensa cerrada de la inocencia de todos los cargos, sino dejar claro que aunque haya podido haber casos de corrupción, los corruptos no recaudaban para el partido. Es decir, que no ha habido financiación irregular en el PP.
«Esto no es Filesa», dijo ayer la secretaria general popular, en alusión al caso de financiación irregular del PSOE de principios de los años noventa. Tal y como había hecho el jueves Mariano Rajoy, De Cospedal defendió al tesorero del PP, Luis Bárcenas, pero por encima de todo quiso dejar clara la inocencia del partido. Para ello, no dudó en utilizar como autoridad al propio juez Garzón, contra el que Bárcenas se ha querellado. «Incluso en el auto de Garzón, no hay absolutamente ninguna referencia a una supuesta financiación del PP», explicó la número dos del partido. «Todo lo que se habla serían temas de referencia personal», añadió, rematando el argumento de diferenciar al partido de los presuntos sobornados.
Mariano Rajoy está totalmente seguro de que no existe financiación ilegal en el PP y por eso está dispuesto a deshacerse de todos los que resulten contaminados por la corrupción del caso Gürtel. De Cospedal aseguró ayer que el partido actuará en consecuencia contra «quienes no se portan como se tienen que portar». Eso es lo que Rajoy ha explicado a los dirigentes del PP, que no entienden sin embargo por qué no pide la dimisión al tesorero Luis Bárcenas, cuya implicación en el caso resulta cada vez más difícil de negar.
La respuesta es que Rajoy quiere evitar ser él quien destituya al tesorero. Destituir a la persona que lleva todas las cuentas del PP y conoce la contabilidad anterior al haber sido gerente daría la imagen de que ha cometido irregularidades en su función. Por eso, aunque lo defienda públicamente, Rajoy estaría presionando en privado a Bárcenas para que sea él quien abandone el cargo, dejando claro que sus problemas legales son fruto de su relación con Correa, y no de su función en el partido.
Fuentes del PP aseguran que Bárcenas está a punto de tirar la toalla y presentará su dimisión en breve. El contable popular justificará el abandono de su cargo como el mejor método para poder defenderse de unas imputaciones que sigue considerando injustas. Las acusaciones de varios dirigentes populares de que está perjudicando al partido con su empecinamiento en permanecer en la tesorería han sido fundamentales para que Bárcenas admita defenderse en solitario ante la Justicia.
Críticas a Rajoy
De confirmarse esa renuncia, Rajoy vería aliviada la presión en su partido. Su defensa de Bárcenas cuando dijo que nadie podrá probar que no es inocente fue más lejos de lo esperado. Los críticos con Rajoy en el PP han aprovechado esa circunstancia para volver a la carga y retomar la repetida acusación de que es incapaz de tomar una medida y prefiere esperar a que los problemas se solucionen por sí mismos. Este grupo considera que debería tomar la iniciativa y destituir a todos los implicados en el caso, sin que eso signifique prejuzgar su culpabilidad.
Una de las instigadoras de esta nueva revuelta contra Rajoy es Esperanza Aguirre. Por ello, la presidenta madrileña se ha adelantado a forzar la dimisión de todos los cargos de la Comunidad de Madrid implicados, incluso aquellos que no están imputados en el caso.