La fragata Álvaro de Bazán parte de Ferrol rumbo a Hawái: «Es la primera vez que me separo de mi hija»

Rebeca Cordobés FERROL / LA VOZ

FERROL

La F-101 salió este martes al mediodía de la Base de A Graña para participar en ejercicios que durarán cinco meses y medio

12 may 2026 . Actualizado a las 22:03 h.

Con los ojos empañados, la música de la banda militar y entre abrazos interminables, la dotación de la fragata Álvaro de Bazán (F-101) partía este martes al mediodía de la base naval de A Graña, en Ferrol. La F-101 participará en varios ejercicios internacionales en aguas del Pacífico. En concreto, en el Rimpac y el Pac Dragon-26 en Hawái junto a barcos de casi 30 nacionalidades, y en los ejercicios Galapex y Unitas, en países como Ecuador o Perú. Por delante, una navegación de casi seis meses de la que eran muy conscientes tanto los marineros como sus familias. «Es la primera vez que me alejo de mi hija», decía Fernando con su niña en brazos. Su mujer, Noa, también de la Armada, se quedaba en el muelle. «Es complicado porque esta vez es mucho tiempo, pero unas veces le toca a él y otras a mí».

Para muchos será la primera navegación larga. Y para muchas jóvenes parejas, la primera vez que los separe un océano de distancia. Jorge García y Lucía Jaime, ambos enfermeros, se conocieron en la academia de la Armada y, tras un año en la Esengra, a él lo destinaron a la F-101 y a ella, al Intermares. Jorge se despedía «con nervios y haciendo cabeza» sobre la que será su primera misión de más de un mes. Y Lucía, aunque reconocía que el momento era triste, explicaba que «hay que acostumbrarse».

Pero ni la costumbre hace que las despedidas sean menos dolorosas. Guillermo lleva muchos años y navegaciones con la Armada, pero con los ojos empañados en lágrimas abraza a su mujer y su hija. «Como no va a ser duro, si dejas en casa a lo mejor», expresa. Esther, su esposa, explica que tampoco es fácil para quienes se quedan en casa. «Te preocupas por cómo lo va a llevar él», resume, mientras trata de animarlo diciendo que van a parar en puertos muy bonitos. Se planteó comprarse billetes a Hawái, donde estarán unos 20 días, pero se iban de precio. «Si encuentro una oferta, a lo mejor sí».

El acto de despedida se desarrolló entre imágenes de abrazos, niños corriendo por el muelle para despedir a sus padres o madres y padres y madres que veían marchar a sus hijos o hijas, por primera vez, durante tanto tiempo. A Diego lo despidió su familia prácticamente entera, incluida la abuela Conchi. «Con un dolor me quedo porque son tantos meses...», decía. Para su padre, del que heredó el nombre, era todo un orgullo ver a su hijo uniformado y dispuesto a cumplir con la misión. También estaban su amigo Kadú y su pareja, Ainhoa. «Estoy acostumbrada por mi padre, pero es distinto con pareja», reconocía. Y Diego se enfrentaba al embarque con una mezcla de ilusión y tristeza. «Creo que lo voy a llevar peor cuando salga de la ría», decía, anunciando la morriña por su Ferrol natal.

El comandante de la fragata: «Fue mi primer barco»

Tras los abrazos a los amigos y familiares, la dotación subió a la cubierta de la fragata F-101, donde el comandante de la 31ª Escuadrilla de Superficie, capitán de navío Jesús González-Cela Franco, les dirigió unas palabras. «Durante todo el período de alistamiento, que finalizasteis con una brillante calificación operativa, os habéis esforzado para estar hoy aquí listos para salir a la mar. Enhorabuena», señaló, recordando además que, en el quinto centenario del nacimiento de Álvaro de Bazán, llevar su nombre a estas misiones es todo un orgullo. Y, además de encomendarse a la virgen del Carmen, tuvo unas palabras para las familias: «Sin vosotros los hombres y mujeres a bordo de la Álvaro de Bazán no estarían hoy listos para salir a la mar».

Será una navegación muy especial también para el comandante de la fragata, Álvaro Zaragoza Ruiz, ya que fue su primer barco y donde logró sus primeros ascensos. «Para mí es una sensación extraordinaria volver a volver a pisar esta cubierta porque es cerrar un círculo. Son muchos despliegues a la espalda, pero con la misma ilusión del primer día», decía, con unos ojos que daban fe de sus palabras.

Más de cinco meses de navegación con misiones en Hawái, las islas Galápagos, Perú y «lo que se nos ordene»

La F-101 participará en varias misiones durante su navegación, que se alargará más de cinco meses, con la previsión, si el estado del mar lo permite, de llegar entre el 21 y el 23 de octubre. Primero pondrá rumbo a Hawái, donde hasta el 31 de julio será parte del Rimpac y el Pac Dragon-26, «los ejercicios navales más importantes del mundo donde participan barcos y unidades de de casi 30 nacionalidades», explicó el comandante Jesús González-Cela Franco. «Luego también van a participar en Galapex y en Unitas, en la en la costa oeste de América del Sur», señaló, antes de ceder la palabra a quien capitaneará la misión.

«Realmente es un despliegue muy completo. No solo vamos a participar en estos ejercicios que ha mencionado el comandante antes, sino que después vamos a a cooperar con Ecuador, por ejemplo, en unos ejercicios denominados Galapex, en las islas Galápagos, de lucha contra la contaminación marina y el tráfico ilícito. Luego nos vamos a ir a aguas de Perú para participar en las Unitas, que son otras maniobras multinacionales en las que participan pues prácticamente la totalidad de los países de Sudamérica», comenzó a relatar Álvaro Zaragoza Ruiz, que precisó que también se dará apoyo a la diplomacia de Defensa en otros países como Colombia o México.

También agradeció el «apoyo extraordinario por parte del Arsenal de Ferrol y de empresas fundamentales como Navantia y muchas otras locales» a la hora de poner a punto la F-101, que entró en varada el pasado septiembre. «Llevamos muchos meses preparándonos para para este día», celebró. Sobre la posibilidad de ser desviados a otra misión, como ya sucedió con la fragata Cristóbal Colón tras el estallido de la guerra de Irán —«vivimos en un mundo incierto en el que nuestra responsabilidad es estar preparados para el combate», llego a decir el comandante de la escuadrilla en su discurso a las tropas—, Álvaro Zaragoza señaló que «estamos para lo que se nos ordene», antes de partir rumbo al Pacífico con una dotación de «190 almas».