Torrecilla arropa a Silvia

Xurxo Fernández Fernández
Xurxo Fernández REDACCIÓN

ESPAÑA

Tres de sus hijos murieron el lunes, y la pasada Nochevieja, su marido. Pese a ello, la ecuatoriana quiere quedarse en el pueblo turolense que ayer la acompañó en su dolor

30 ene 2007 . Actualizado a las 06:00 h.

«Estuve hace un rato en el centro de salud, con la madre. La ví bien fisicamente, aunque conmocionada. Me pidió quedarse a vivir aquí». El alcalde de Torrecilla de Alcañiz, Pedro Mindán, comentaba con La Voz la decisión de Silvia Andrade de aferrarse al pueblo en el que reside desde hace un año y «se siente integrada», pese a los últimos sucesos trágicos que han marcado su vida. Sin embargo, el deseo de esta ecuatoriana de 31 años, que en sólo un mes ha perdido primero a su marido y después a tres de sus siete hijos, no va a ser fácil de cumplir. Mindan aseguraba que están haciendo «muchos esfuerzos» por encontrar una nueva residencia para Silvia en Torrecilla, pero en el pueblo, de poco más de 400 habitantes, no quedan casas disponibles. Un vecino había ofrecido una de sus propiedades, pero «no reunía las condiciones de habitabilidad necesarias», explicaba, en conversación telefónica, la responsable del Área Social de la Comarca del Bajo Aragón, Isabel Lecha. La familia estaba dentro del programa de ayudas del departamento: «No era por problemas con los niños, ni un caso de pobreza extrema, ni nada de eso -aclara Lecha-; simplemente, el padre recibía una pensión de invalidez y además les dimos ropa en la campaña de invierno y material escolar para los niños. Eran gente muy normal». La pensión de invalidez del marido de Silvia -nacido en España y que murió en un accidente de tráfico el día de Nochevieja- constituía el único recurso de la familia, ya que ella no trabajaba. «Por eso casi no salían de casa y tampoco se relacionaban demasiado con los vecinos de aquí, pero los hijos mayores sí que iban al colegio y se llevaban muy bien con los demás chavales», detalla el alcalde de la localidad. Muchos de estos compañeros de escuela acudieron al entierro de los tres bebés (dos de seis meses y otro de año y medio) que se celebró ayer en la iglesia de Torrecilla y en el que estuvieron todos los vecinos del pueblo turolense. Uno de ellos, Diego Sancho, de 29 años, explicaba cómo pudo auxiliar a una de las niñas mientras presenciaba, impotente, el rescate de los cuerpos de los pequeños: «Tengo un crío de pocos meses y sentí una gran impresión. Fue horrible». Ahora, mientras se espera una evolución de los heridos en el incendio, los esfuerzos de las instituciones se centran en encontrar la nueva residencia. Ya que parece muy complicado que sea en el mismo pueblo, los asistentes sociales barajan la opción de un piso en Alcañiz, la cabecera de comarca, donde quizá la familia tenga mejor suerte. Evolución de los heridos Los dos niños heridos graves en el incendio evolucionan favorablemente dentro de la gravedad en el hospital de Zaragoza. José Fernando, de 2 años, permanece en la UCI con pronóstico grave, y Mabel Michelle, de 12 años, está estable, con quemaduras de primero, segundo y tercer grado que afectan al 16% de su cuerpo. Además, Kenia Stephania, de 9 años, permanecía ayer en observación por el humo inhalado.