EL MERCADO DE LA CORTE
15 abr 2003 . Actualizado a las 07:00 h.Contagiados por la extravagante gobernación de Aznar, los dirigentes más significados en el PP tienen la responsabilidad de recuperar antes del 25-M el sentido de la realidad; reconocerse como primer partido político de España y reconducir el protagonismo disparatado del presidente español hacia la normalidad de una potencia media, que tiene mucho más que decir en el futuro de la Europa de la ampliación que en la desagradable compañía de una potencia antipática y cesarista, que atemoriza al mundo con su temible guadaña. Aznar, estrella Los EE.UU, constatada su impunidad para promover golpes de Estado selectivos, amenazan tanto a Cuba como a Siria -con Aznar como estrella invitada-. Sólo una dictadura reconocida -China- escapa al nuevo orden democrático. Los autócratas chinos son maestros del tiempo y saben que les tocará recoger el testigo imperial cuando EE.UU. decline. Dice el Wall Street Journal, el diario neoliberal de la economía sin rostro, que Aznar, a diferencia de Sröeder o Chirac, no se ha quedado aislado. Que WSJ pregunte a los españoles. Castro y Franco La izquierda «pata negra», representada por Saramago, condena sin concesiones los crímenes de Castro, que como tantos dictadores no es capaz de democratizar su régimen. Dieciocho años después de la muerte de Franco, el miedo a «despertar al monstruo» impide la censura institucional al régimen ilegítimo y sanguinario nacido del golpe de Estado de 1936. Es más fácil cebarse con Castro en Cuba que depurar las culpas históricas en España. El Supremo condena a un jefe superior de policía que torturó. Una «oveja negra», sin duda.