Más de treinta trabajadores de la Universidad superan los sesenta años y la treintena como miembros de la USC Carmina Santullano, Merche Duque, Manuel Ameneiro, Manuel Pombo... Son los «eternos» de la Universidad de Santiago. Han cumplido ya las bodas de plata en la institución y, como las piedras de Fonseca, son testigos de los miles de universitarios que recorrieron los pasillos de las facultades durante las últimas décadas, de los rectores que estrenaron y abandonaron despacho, y aunque no lo cuenten, de los entresijos de una de las instituciones más vetustas de Compostela. Actualmente, son treinta y seis los miembros del personal de administración y servicios que superan los 60 años, aunque la veteranía no siempre coincida con la edad.
17 ene 2001 . Actualizado a las 06:00 h.Moisés Abel Lima es uno de los treinta y seis miembros del personal de administración y servicios que superan los sesenta años. Pero en estas situaciones la edad no importa, sino los recuerdos acumulados. Y Moisés los tiene en abundancia a pesar de que no es el más veterano en la institución educativa. Durante trece años fue vigilante nocturno en la Universidad, y no olvidó aquella noche en la que tuvo que sofocar un incendio provocado en el despacho del gerente, «foi fai máis de vinte anos, tiraron unha pedra e un bote incendiario ás tres da mañá. Ademais había alfombras e senón o apago podería arder todo». Sin embargo, y a pesar de ese incidente, para Moisés los estudiantes arman más revuelo en la actualidad, «fan máis follóns, máis travesuras». En la Universidad, Abal Lima cree que las cosas siguen sucediendo de la misma manera, «pode que cambiase algo, pero todo é parecido». Tampoco es crítico con los equipos de gobierno, ya que asegura que todos le trataron correctamente, «téñolle moito aprecio sobre todo a Ramón Villares». Actualmente, es un habitual del Rectorado que nunca se aburre, «eu vou dun lugar para outro e estou sempre entretido». Miles de anécdotas Merche Duque, que actualmente trabaja en el Centro de posgrado y tercer ciclo, asegura que con las anécdotas que le han ocurrido a lo largo de sus treinta años en la Universidad, podría escribir un libro, «con alumnos que vienen preguntando algo, extranjeros, con profesores...». A la negativa despersonalización que ha experimentado la USC, Merche sitúa en el otro lado de la balanza la informatización y la agilización de los procesos administrativos, «antes todo lo hacíamos a máquina de escribir y tardando muchísimo». A sus 56 años, reconoce que el trato con el Rectorado es cada vez más dinámico, las gestiones rápidas, a pesar de que los problemas con el público siguen existiendo, «y eso que los estudiantes de la USC, ahora tienen mucho más claro lo que quieren».