Las empresas ferroviarias afrontan pérdidas de más de 20 millones por cancelaciones y el miedo tras Adamuz

Edurne Martínez MADRID / COLPISA

ECONOMÍA

Estación de tren de Huelva días después del accidente de Adamuz.
Estación de tren de Huelva días después del accidente de Adamuz. Alberto Díaz | EFE

Las operadoras deciden dejar de abonar las compensaciones por retrasos tras el accidente y el avión gana cuota por primera vez en años

01 feb 2026 . Actualizado a las 17:40 h.

El accidente de Adamuz (Córdoba) ha echado por tierra los años de éxito que vivía el sector del ferrocarril en España, con más trenes que nunca circulando por las vías y con récord histórico de pasajeros. A nivel empresarial, el desastre ha tenido unas consecuencias claras: la pérdida de confianza a viajar en tren y la factura que asumen las operadoras, tanto por la cancelación de cientos de trenes a Andalucía como por las indemnizaciones por retrasos en el resto de las vías. La línea entre Madrid y Andalucía quedó suspendida en el mismo momento del accidente de forma indefinida y, por tanto, todos los desplazamientos cancelados. El ministro Óscar Puente indicó en un primer momento que se restablecería el tráfico este lunes 2 de febrero, dos semanas después de la tragedia. Sin embargo, el plazo se ha extendido, al menos, hasta el día 7. En total, y como poco, tres semanas completas sin servicio, lo que se traduce en más de medio millón de viajes cancelados en 21 días. El último informe trimestral de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) determina un tiquet medio de 33 euros en la ruta Madrid-Sevilla, lo que supone más de un millón al día de pérdidas para las operadoras y más de 20 en todo el período. Cada empresa tiene un flujo distinto entre ambas comunidades, pero los cálculos de este periódico apuntan a unos 32.000 billetes al día anulados en total. Si la suspensión del trayecto dura las tres semanas previstas, serán 640.000 los viajes que las tres operadoras habrán tenido que cancelar -y devolver el importe íntegro- o no sacar a la venta.

Además se suman los retrasos que registran el resto de líneas desde el día del accidente, sobre todo el Madrid-Barcelona, lo que activa la devolución de los billetes por demora, que las tres compañías tienen fijada en 60 minutos para la mitad del importe y de 90 para el abono completo. Fuentes de Iryo confirman que el operador, como el resto, está registrando retrasos en todas sus circulaciones de la ruta Madrid-Barcelona debido a las limitaciones de velocidad, por lo que ha decidido avisar a los viajeros de que reduce las devoluciones para los billetes comprados a partir de ahora. Renfe también anunció el pasado viernes que a partir del 31 de enero «no generarán derecho a indemnización» si se debe a estas limitaciones. Por ahora, Ouigo sí mantiene su política de devoluciones.

Adif no asume los costes

Estas indemnizaciones las pagan las propias compañías. A diferencia de otros sucesos recientes, como el apagón, no hay que esperar a conocer los culpables del accidente para determinar las compensaciones, sino que a todos los viajeros que estén sufriendo retrasos se les devolverá el importe de sus billetes en un coste asumido íntegramente por cada operadora, confirman fuentes del sector. Más allá de los billetes abonados y viajes cancelados, ahora las compañías tendrán que lidiar también con el miedo a viajar en tren, un sentimiento «humano y normal», ha constatado el ministro de Transportes, Óscar Puente. Hasta ahora la sensación era precisamente la contraria y el avión había ido perdiendo cuota de viajeros rápidamente en favor del tren. Con datos de la CNMC, el corredor con mayor cuota es el de Madrid-Valencia, superando el 93 %. Y donde más ha aumentado en los últimos cuatro años es entre Madrid y Santiago, del 16 % al 42 %.

Aún es pronto para concretar el impacto y los cambios en los hábitos de consumo por la tragedia. Fuentes del sector confirman que los españoles están viajando más en avión y coche particular en estas últimas dos semanas, y que el puente aéreo Madrid-Barcelona está en máximos. El último Monitor de Consumo de Caixabank Research revela que la tercera semana de enero (del 15 al 21) el gasto en transporte cayó un 1,1%, mientras que la anterior registraba un aumento del 1,2%, lo que apuntaría a un ligero parón del consumo en transporte tras el siniestro.

El sector turístico también está preocupado por el impacto en las llegadas de viajeros y la imagen internacional de España. La patronal de agencias de viajes (CEAV) ya ha remitido una carta al Gobierno para expresar su «profunda preocupación».

La liberalización recorta los precios y apea a muchos del coche

La liberalización del sector ferroviario supuso la entrada de dos nuevos operadores en el 2021: Ouigo primero e Iryo después. Ambas compañías comenzaron su negocio en España con una agresiva política comercial con la que los precios se derrumbaron y, por consiguiente, se dispararon los viajes de los españoles en alta velocidad. La facilidad para viajar por España en trenes de esa categoría -tanto por precio como por más frecuencias- supuso una transformación de la forma de movilidad para los residentes, pero también para el crecimiento del turismo extranjero.

Los últimos datos disponibles de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) revelan que los pasajeros de alta velocidad han pasado de 22,4 millones en el 2019 a rozar los 40 en el 2024. Además, los datos de Competencia reflejan también que los viajeros que han dejado de usar el modo aéreo o la carretera en sus desplazamientos en favor de los trenes han ahorrado más de 220.000 toneladas en emisiones de dióxido de carbono (CO2) y otros gases contaminantes, como los óxidos de nitrógeno (NOx), cuya emisión se estima que se ha reducido en 1.180 toneladas.