Más de 5.000 trabajadores gallegos, para casa

Galicia acumula 630 ERTE en tres días por causas de fuerza mayor. Hay centenares de pymes cerradas por decreto, y una veintena de multinacionales del automóvil arrastradas por PSA


vigo / la voz

Se esperaba una avalancha de expedientes de regulación de empleo de carácter temporal (ERTE) y así está siendo.

Si hasta el martes, los ajustes presentados en las delegaciones de Traballo de la Xunta se elevaban a 380, el decreto aprobado el martes por el Gobierno para flexibilizar las regulaciones de empleo a las empresas afectadas por la crisis del coronavirus ha hecho que la cifra se haya duplicado a lo largo de la jornada de ayer: hasta 630 ERTE fueron presentados, según confirmó la Consellería de Economía e Industria.

Todos estos ajustes afectan ya a 5.187 trabajadores que, en el plazo de siete días, una vez aprobados los trámites pertinentes, pasarán a engrosar las listas del paro, aunque de forma temporal, mientras las empresas mantengan el cierre.

Entre los mayores ERTES presentados por causa de fuerza mayor en Galicia en las últimas horas destacan los de la empresas textiles Adolfo Domínguez y Bimba y Lola. Juntos suman más de 1.500 empleos regulados. Pero ayer se unieron a la lista las grandes multinacionales del automóvil con plantas en Galicia, que se han visto obligadas a parar como consecuencia del cierre de la factoría de PSA Vigo.

Multinacionales del motor

La japonesa Denso, la británica GKN, las francesas Faurecia (escapes y asientos, en Vigo y Ourense); la americana Lear, además de Gestamp o Plastic Omnium son algunas de las que ya ha anunciado a los sindicatos la medida de ajuste. Otras como las alemanas Magna y Benteler están estudiándolo, y ya trabajan a menor rendimiento.

Falta por saber qué decisión va adoptar PSA con sus 7.000 trabajadores del centro de Vigo. La multinacional se reunió ayer con los sindicatos para negociar un ajuste, pero las conversaciones quedaron pospuestas para el próximo lunes. Sobre la mesa, el ERTE ya está planteado, pero faltan por acordar las condiciones, según explicaron fuentes sindicales.

Otro de los posibles grandes ERE en camino es el del grupo maderero Finsa, con más de 5.000 trabajadores en plantilla. Los motivos que consideran fuentes sindicales consultadas coinciden con los de los trabajadores de PSA, el miedo por su seguridad en el contexto de elevado contagio en el que se está desarrollando la epidemia del coronavirus.

Desde la Secretaría Xeral de Industria confirman las cifras de ERTE pero no los nombres de las compañías, en todo caso, fuentes de este departamento explican que, a pesar de estas grandes empresas ya citadas, la mayoría de los ajustes solicitados están firmados por pequeñas y medianas firmas de actividades que han sido suspendidas por la Administración: desde guarderías, a negocios de hostelería, empresas de cátering, toda la actividad relacionada con el ámbito educativo, gimnasios, peluquerías o establecimientos de moda.

Asesorías desbordadas

Distintas fuentes consultadas ayer (sindicatos, despachos de abogados) coincidían en destacar la incertidumbre en la que se mueven las empresas afectadas. «Hay muchísimo desconcierto, las asesorías están desbordadas y no hay caudal para atender todas las peticiones», afirmó el secretario xeral de CC.OO. en Galicia, Ramón Sarmiento.

El líder sindical llamó la atención sobre un punto que, en su opinión, no ha sido bien valorado por todas las empresas. Explica que el decreto incluye una disposición adicional que señala que las medidas extraordinarias en el ámbito laboral previstas en dicho decreto «estarán sujetas al compromiso de mantener el empleo durante el plazo de seis meses desde la fecha de reanudación de la actividad».

Según Sarmiento, estas garantías de mantenimiento del empleo suelen ser habituales en la redacción de algunas bonificaciones y ayudas al empleo que se incluyen en la legislación laboral. Pero, en este caso, obedecen, sobre todo, al interés del Gobierno en que esta crisis sea muy coyuntural y tenga una recuperación rápida, «en forma de V, como ha señalado el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez», recordó el líder sindical gallego.

«Todavía estamos empezando: aún tendrán que llegar más peticiones»

m. s. dopeso

La secretaría xeral de Emprego de la Xunta, Covadonga Toca, es la autoridad laboral en Galicia. Por sus manos pasan todas las peticiones de regulación de empleo que han comenzado a presentar las empresas gallegas afectadas por la crisis del coronavirus y que, según prevén los sindicatos, en la próxima semana ya superarán el millar, lo que repercutirá en miles de trabajadores.

-¿Qué tipo de peticiones de ajuste están llegando?

-El 90 % son expedientes de regulación de empleo temporal (ERTE), y en la mayoría de los casos son peticiones por causa de fuerza mayor.

-El decreto del Gobierno para flexibilizar los ERTE salió este martes, pero ya había presentadas en Galicia 380 solicitudes. ¿Es un dato alarmante, no?

-Eso se explica porque antes de ese decreto, el 14 de marzo, el Gobierno Gallego decretó una serie de medidas encaminadas a contener la epidemia, que obligaba a cerrar colegios, academias y otra serie de negocios... ese fue el detonante, porque los negocios empezaron a cerrar por decreto de la Administración gallega.

-Tras el decreto, se duplicó la cifra de solicitudes. En apenas unas horas.

-Sí porque las causas de fuerza mayor existen y las empresas que no pueden abrir han de acudir a ajustes por fuerza mayor. Pero la actividad económica se mantiene. Hay otras muchas, las que no están obligadas a cerrar por decreto, que están echando mano de sus propios mecanismos de flexibilidad, del teletrabajo. Esta es una buena oportunidad para replantearse formas efectivas de trabajar de otra forma, y de una manera productiva.

-La mayor parte de los ERTE que se presentan son de fuerza mayor. ¿Cuál es la competencia de la Xunta sobre ellos?

-Antes del último decreto del Gobierno, el empresario llegaba con su solicitud, se comprobaba que se ajustaba a los parámetros y se tramitaba para que la Inspección de Trabajo lo validara. Tras el decreto, nosotros quedamos facultados para emitir la resolución. Si la solicitud se presenta alegando la causa de fuerza mayor, como es el caso de un comercio que cierra por decreto, y es una causa de libro, no hace falta el informe de Trabajo. Nosotros emitimos la resolución. En otros casos no tan de libro requerimos el informe de Inspección. En todo caso, nosotros decidimos cuándo pedirlo. Es una forma de agilizar las aprobaciones.

-Las empresas que, en teoría, pueden seguir trabajando y presentan un ERTE serán vistas con lupa, entonces.

-Cada actividad económica tiene que hacer un ejercicio de reflexión y ver qué medidas puede adoptar para seguir produciendo. Pedimos en ese caso que se tomen las decisiones con calma, y se busquen alternativas, en la medida en que ello sea posible.

-¿Y qué pasa con los ERTE presentados antes del decreto?

-Esos tendrán que seguir la tramitación ordinaria porque el decreto no tiene carácter retroactivo.

-La situación es inédita ¿No temen verse desbordados?

-Es cierto que hay una avalancha de peticiones, y estamos comenzando. Tendrán que llegar más. Pero la Administración tiene que dar respuesta a las empresas y a los trabajadores. Reforzaremos nuestros equipos lo que haga falta

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