La banca española «fala» portugués

La compra de EuroBic, último ejemplo de un lustro de inversiones de las entidades patrias en suelo luso


redacción / la voz

Compra relámpago la última de las realizadas por Abanca. El escenario, otra vez Portugal. Hace tan solo tres semanas que Isabel dos Santos, la otrora todopoderosa reina de África, ponía a la venta su 42, 5 % en el banco luso EuroBic, engullida por las revelaciones del Luanda Leaks, la investigación periodística internacional que ha puesto de manifiesto el saqueo de las arcas públicas de Angola por la familia del dictador Eduardo dos Santos. Y, este lunes, Abanca confirmaba lo que su presidente, Juan Carlos Escotet, ya había dejado caer hace solo unos días en la presentación de resultados de la entidad, y lo que muchos en Portugal daban por hecho horas antes del anuncio: la compra, no ya del porcentaje en manos de la hija del expresidente del país africano, sino del 95 % del capital. Hasta ahora, EuroBic estaba controlado por sociedades de Isabel Dos Santos (42,5 %) y el también angoleño Fernando Teles (37,5 %). Escotet había supeditado la adquisición a hacerse con al menos el 75 % de las acciones. Y al final, ha conseguido el 95 %, tras sumarse al carro otros accionistas minoritarios.

Una operación esta que deja bien a las claras la determinación de Escotet de hacer de Abanca un gran banco ibérico. Esa y no otra es la meta que está detrás de las adquisiciones que ha protagonizado la primera entidad gallega desde que logró librarse del yugo de Bruselas y pudo salir de compras. Entre ellas, la adquisición, hace ahora casi dos años, de la red minorista del Deutsche Bank o la filial española de la portuguesa Caixa Geral, algunos meses después. «Nuestras primeras impresiones son francamente magníficas, es una operación con todo el sentido estratégico, nuestra apuesta es ibérica y esto ratifica esa vocación ibérica», resumió Escotet el lunes tras conocerse la operación. Un anuncio que pilló a los primeros espadas de Abanca de visita en una explotación ganadera en Silleda.

Con todo, la compra del EuroBic es una muestra más del interés del sector financiero español por el país vecino. En el 2015, Santander Totta, la filial lusa del Santander se hacía con Banif, intervenido en su día por el Banco de Portugal, convirtiéndose entonces en la segunda entidad financiera del país. Meses después era Bankinter el que adquiría los negocios de banca de particulares, privada y corporativa de Barclays en suelo luso. Y ya a finales del 2018, Caixabank se hacía por fin con el 100 % del Banco Portugués de Investimento (BPI), cerrando así una historia que había comenzado en 1995, cuando el grupo catalán entró como accionista minoritario en el luso. Logró quedarse solo en BPI a cambio, entre otras cosas, de darle la mayoría a Dos Santos en el Banco de Fomento Angola, fuente de no pocos quebraderos de cabeza para Caixabank.

Contracorriente

El camino inverso ha seguido en el país vecino el BBVA. A finales del 2014 anunció que iba a cerrar la mitad de sus oficinas en Portugal y a despedir a 177 trabajadores, la cuarta parte de su plantilla, por las pérdidas acumuladas durante los últimos años. Y a finales del 2015 dijo que bajaría la persiana en otras 26 sucursales y que prescindiría de 187 trabajadores más. Era la última fase de la reestructuración iniciada un año antes. La entidad que preside ahora Carlos Torres llegó a contar en suelo luso con más de 85.000 clientes.

Portugal está de moda. Es un territorio atractivo para invertir. Y la mayoría de los bancos españoles no quieren perder ese tren.

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M. Sío Dopeso

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Un crecimiento sostenido por encima de la media de la zona euro desde el 2016, y una reducción del déficit a casi el 0 % del PIB en el 2019 (desde el 11,4 % que tenía en el 2010); además de una tasa de desempleo que ha caído por debajo del 6 %, cuando hace 10 años era del 17 %, son tres buenos indicadores del atractivo económico de Portugal, irresistibles para todo buen inversor.

Abanca ha visto la oportunidad de negocio en el país vecino y su apuesta, basada en una selectiva estrategia de adquisiciones, se empieza a consolidar de manera muy positiva, hasta tal punto de que hablar de ese milagro económico portugués es también hablar del milagro gallego.

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