Naufraga la fusión entre Fiat-Chrysler y Renault

¿El motivo? «No se dan las condiciones políticas para continuar»


Redacción

No ha podido ser. La fusión entre la italoestadounidense Fiat-Chrysler y la gala Renault ha hecho aguas. Y el proyecto, que había de alumbrar al tercer mayor fabricante de automóviles del mundo, se ha ido a pique.

Lo confirmaban esta madrugada los italoamericanos haciendo pública su decisión de retirar la oferta que habían puesta sobre la mesa de los franceses. El motivo, que «no se dan las condiciones políticas para continuar», aunque Fiat-Chrysler «se mantiene firmemente convencida» del interés de la operación. La decisión causó sorpresa -y malestar- en el Ejecutivo galo, que no entiende por qué han retirado la propuesta «de manera tan precipitada». El ministro de Economía, Bruno Le Maire, señaló que el Estado había fijado cuatro condiciones para dar su plácet a la operación. La primera de ellas era que la fusión se realizara en el marco de la alianza entre Renault y Nissan. También exigían preservar los empleos y las plantas en Francia; una gobernanza respetuosa con los equilibrios entre el fabricante francés y Fiat-Chrysler y que el futuro grupo participara en la iniciativa franco-alemana sobre baterías eléctricas.

 

Al parecer, y según el responsable francés de Economía, se había llegado a un acuerdo sobre tres de esas condiciones pero aún faltaba «obtener un apoyo explícito de Nissan».

Más tiempo

El Estado pidió entonces al consejo de administración un plazo adicional de cinco días para «asegurar el apoyo del conjunto de las partes». El ministro no quería arriesgar la alianza de más de 20 años que mantienen ambos fabricantes.

La versión de los italoamericanos es otra. Según una fuente de la empresa, las negociaciones habrían fracasado por una «postura repentina e incomprensible» del Ejecutivo galo. «Se daban todas las condiciones para que se produjera un voto positivo» del consejo de Renault, pero «las nuevas exigencias del Gobierno francés» acabaron dando al traste con la operación.

Implicaciones para España

Desde España, el proceso se seguía con gran interés. Renault cuenta con 15.800 trabajadores repartidos en cuatro grandes plantas: 4.000 empleados en Palencia, otros 4.000 en Valladolid, unos 3.000 en la planta de motores de esa ciudad, 1.300 en Sevilla, y 3.500 de Nissan en Barcelona.

Los inversores castigaron duramente a la firma gala en la bolsa. Cayó más de un 6 %, mientras que las acciones de Fiat aguantaron el tipo y despidieron el día con una ligera subida del 0,09 %.

Tras el fiasco, puede que la pelota vuelva a estar en el tejado del eterno rival de Renault: PSA. Hace ya unos meses que el también francés PSA trató de ir a por Fiat-Chrysler para utilizarlo de trampolín de entrada al mercado americano. Ahora parece que tiene otra vez el camino despejado. Lo que está claro es que el mercado del automóvil exige en este momento alianzas .

 

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