Pontevedra y Ourense profundizan la sima en la CEG con su amenaza de irse temporalmente, algo inédito en los estatutos
04 mar 2017 . Actualizado a las 13:23 h.No ha cumplido Antón Arias ni 40 días al frente de la Confederación de Empresarios de Galicia (CEG) y se enfrenta al momento más delicado de una organización que ha visto cómo sus dos últimos presidentes se iban por la puerta de atrás, huérfanos de apoyos internos, con una complicadísima situación económica, y en medio de una guerra interna que amenaza con llevarse por delante a la que, en teoría, debería ser la gran organización de representación empresarial de Galicia. «Ya no tenemos ese papel, y va a ser difícil recuperarlo con lo que ha sucedido estos años», se resignaba anoche un alto directivo que, como otras fuentes consultadas, pedía no ser citado. Hay silencio a la espera de ver en qué se traduce la amenaza del presidente de la Confederación de Pontevedra (CEP), Jorge Cebreiros, de romper y abandonar «temporalmente» la CEG, algo que no prevén ni los estatutos de la patronal.
Esa propuesta de salida se estudiará el lunes en Lalín en una reunión de la permanente de esta organización provincial. Es casi seguro que a Cebreiros el órdago le saldrá bien porque ayer tanteó sus apoyos en una reunión en Vigo con sus vicepresidentes. Sabe que ahora cuenta con un amplio respaldo interno, y es relevante porque este empresario consiguió su puesto en Pontevedra por un puñado de votos, y tiene impugnadas las elecciones ante la justicia por sus opositores.
Ni Cebreiros ni Arias quisieron pronunciarse este viernes. Tampoco Antonio Fontenla, el jefe en A Coruña al que Cebreiros señala como culpable de haber roto un pacto interno para elegir al presidente de la CEG; finalmente, este propuso a Arias y encendió la llama. Sí habló en cambio José Manuel Pérez Canal para anunciar que este mes convocará a la cúpula de Ourense para estudiar su continuidad en la patronal gallega. Reconoce Canal que están «cansados» y que «no hay seriedad». «Tal vez haya que replantearse la participación en la CEG, pero no seré yo quien lo decida», apuntaba, para referirse a toda la organización ourensana que preside. Hay una buena conexión entre Cebreiros y Pérez Canal y se da por seguro que si Pontevedra da el portazo, será esa la siguiente en abandonar.
«Aunque se vaya Pontevedra, la patronal seguirá funcionando, no se va a disolver», apuntaba ayer un empresario que respaldó a Arias en las elecciones. «Entre todos estamos matando la patronal, hay que decirlo así de claro», replicaba otro alto directivo no posicionado en esta batalla y que recordaba cómo las cámaras de comercio y los clubes financieros -acaban de agruparse los de A Coruña, Santiago y Vigo- están ganando protagonismo mientras la patronal se cuece en su propia salsa. Y es posible que se queme.