Los reyes midas rejuvenecen

La revolución tecnológica precipita el relevo generacional en las grandes compañías del país


redacción / la voz

Cuando los mortales están deseando coger la maleta de la jubilación para tostarse al sol de Benidorm, llenar el terruño de lechugas y patatas o convertirse en niñeros, decenas de empresarios entre los más ricos de España se resisten al retiro y alargan al máximo su vida laboral. Ya lo confesaba hace unos días el director general del grupo alimentario gallego Vegalsa-Eroski, Joaquín González Iglesias, que cumplirá 65 en julio: «Soy un empresario y habrá visto que hay pocos que se jubilen». Él tampoco.

No lo ha hecho, hasta el momento, Juan Miguel Villar Mir, el presidente más veterano de las compañías que cotizan en el Ibex, con 84 años. También sigue en activo José Lladó, de Técnicas Reunidas, con 82; y Salvador Gabarró, de Gas Natural Fenosa, con 80.

Pero el relevo generacional es inexorable. No solo por la edad, también por la revolución tecnológica que se ha echado encima de las grandes compañías. El inicio de la senda de la recuperación económica es también terreno abonado para dar paso a la siguiente generación.

Villar Mir, Lladó y Gabarró continúan trabajando, pero tienen preparada la sucesión para cuando les toque dejar el despacho. Los tres tienen herederos. En los dos primeros casos, serán sus hijos. En el de Gabarró, el consejero delegado de la eléctrica, Rafael Villaseca, con 64, pero tendrá que esperar porque Gabarró renovará por tres años más.

Pero el relevo generacional es un hecho en otros muchos casos, como el que acaba de anunciar el presidente de Telefónica, César Alierta, que, con 70 años, dejará la compañía en manos de un hombre 18 años más joven, José María Álvarez-Pallete.

El primero de los grandes en ceder el cetro fue Amancio Ortega en el 2011, que con 75 años pasó la presidencia de Inditex a Pablo Isla, entonces con 48. En el 2015, Brufau (68) dio el mando de Repsol a Imaz (52). También tienen preparado su relevo el septuagenario Francisco González (72), del BBVA; y Víctor Grifols (65).

La muerte de Botín (con 79) precipitó el ascenso de su hija Ana Patricia (ahora con 55) a la presidencia del Santander; como la de Isidoro Álvarez (79) aupó a su sobrino Dimas Gimeno (con 40). No tienen sucesores aún Fainé (73), de Caixabank; o Folgado (71), de Red Eléctrica.

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