Draghi echa el resto

Deja los tipos en el 0 %, eleva en 20.000 millones la cifra que se gasta cada mes en comprar deuda (ahora también bonos de empresas) y abre otra vez la barra libre de liquidez para la banca

Evolución de los tipos de interés Evolución de los tipos de interés

Redacción / La Voz

Es Mario Draghi hombre de esperar y ver. Poco amigo de la improvisación. Pero, desde luego, no de permanecer de brazos cruzados cuando la situación requiere entrar en acción. Puede que llegue con retraso a los incendios. Pero, cuando se enfunda el casco, no escatima con el agua. Lo ha demostrado en sobradas ocasiones a lo largo y ancho de la crisis. Y ahora, con la economía europea atascada en una preocupante falta de pulso, no iba a ser menos.

Por eso este jueves echó el resto. Superando, de largo, todas las expectativas. Esas que el italiano maneja como nadie. Poco más se le puede pedir al guardián del euro. A sabiendas de que está prácticamente solo en esto, de que es poca -por no decir ninguna- la ayuda que puede esperar de los Gobiernos -cero estímulos fiscales-, dobló su apuesta.

Para empezar, dejó el precio oficial del dinero en el 0 % (estaba en el 0,05 % desde septiembre del 2014). Algo que los ciudadanos de a pie notarán pronto en sus bolsillos. En la letra de su hipoteca, con la consabida caída del euríbor, por ejemplo.

Y le metió otra vez mano al interés que han de pagar las entidades financieras por dejar el dinero quieto en la caja del BCE. No hace mucho cobraban por ello. Ahora tienen una penalización. Hasta el jueves era del 0,30 % y a partir del viernes es del 0,40 %.

Además, elevó de 60.000 a 80.000 millones de euros la cantidad que se puede gastar cada mes el Banco Central Europeo en sus famosas y polémicas compras de deuda. Una medida que hizo correr ríos de tinta en su día y que echó andar hace ahora un año.

Y, no solo eso. La institución que pilota Draghi podrá adquirir también bonos de empresas radicadas en la eurozona. Hasta el momento solo podía comprar títulos emitidos por las Administraciones Públicas: Estados, regiones o ayuntamientos.

Loco de atar

Ver para creer. Si alguien hubiese vaticinado hace solo unos años que el BCE haría lo que está haciendo, todos lo hubieran tachado de loco. De atar.

Pero, si algo ha dejado claro esta crisis es que no hay nada que no pueda suceder.

Además de todo eso, Draghi volverá a regar la banca con cuatro nuevas subastas de liquidez. Serán en junio, septiembre y diciembre de este año, y marzo del que viene. Dinero a espuertas a precios irrisorios para que los bancos hagan lo que tienen que hacer. Prestar dinero con el que alimentar a una economía en fase anémica. Tan acuciante es, que el BCE podría incluso pagar a las entidades por el dinero que les deja. Siempre, claro, que vaya a parar a empresas y familias.

Y todo, con la mosca de la deflación detrás de la oreja y el trasfondo de una recuperación económica de cartón piedra.

Cumplió, pues, Draghi con lo que se esperaba de él. Y tanto. De hecho, las bolsas lo celebraron por todo lo alto. Pero solo un rato. Nunca ha sido fácil entender el comportamiento de los mercados. Y menos, en estos tiempos. Ahí va un intento: puede que tras la borrachera inicial, en la que todos, eufóricos, dieron rienda suelta a las compras, llegase la resaca. Y, con ella, las dudas, Esto es, que se parasen a pensar en que quizá no sea tan bueno que el BCE haga tanto. Que si lo hace, siendo Draghi como es, un hombre cauteloso, muy feas tiene que estar viendo las cosas. Más de lo que se piensan algunos. Muchos. Quizá por eso, el Ibex, que llegó a subir un 4 % en plena fiesta, acabó el día prácticamente donde lo empezó. En 8.766,9 puntos, con un inapreciable avance del 0,07 %.

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