Antonio Garamendi: «En España, el despido ya es libre»

Calcula que entre este año y el próximo se crearán un millón de empleos


Redacción / La Voz

Unas declaraciones sobre el despido libre, que él asegura que se han malinterpretado, han convertido a Antonio Garamendi (Bilbao, 1958) en uno de los protagonistas de la semana. El presidente de Cepyme estuvo ayer en A Coruña para clausurar la asamblea de la patronal provincial.

-¿Los empresarios en España no tienen libertad para despedir?

-Es que yo no dije eso. Hablé de flexibilidad. Si queremos crear empleo, los empresarios necesitamos flexibilidad: funcional, geográfica... Y dije que también tenía que haberla en la entrada y en la salida de la empresa. Y ahí fue cuando me preguntaron, ¿pero eso es despido libre? Y dije que sí. Pero es que, en España, el despido, en la práctica, ya es libre. En ningún momento planteo que sea gratuito. Pero para que la gente joven tenga un empleo y llegue a niveles razonables, hay otros que están con derechos enormes que tienen que ceder un poco.

-Por lo que sí apostó fue por retribuciones variables. ¿Cómo se articularía ese modelo?

-Lo que lanzamos es una idea al aire, para decir que todos los elementos de una empresa tenemos que implicarnos más en ella. Cuando las cosas van bien es normal que se gane más y que, cuando van peor, se gane menos. Pero dependerá mucho del sector y de la empresa en concreto.

-¿Cómo le suena esa propuesta del Círculo de Empresarios de pagar parte del salario mínimo a los jóvenes en formación?

-Yo no lo veo. Los empresarios y los trabajadores pagamos una cuota para formación, con la que se facturan 1.800 millones al año. Esos fondos están para formar a esa gente. Entiendo que lo que plantea el Círculo es recuperar la figura del aprendiz, que creo que sí habría que reeditar. En el sector industrial, hay puestos que no se cubren porque no se forma bien.

-Dice Funcas que el próximo año se habrá recuperado todo el PIB perdido en la crisis, pero solo un tercio del empleo, ¿qué se está haciendo mal?

-Según nuestros cálculos, si las cosas siguen así, entre este año y el que viene se podrían generar un millón de empleos. Pero el problema es que tenemos tantos parados que cualquier creación de empleo es lenta. Lo que hay que facilitar es que las empresas sean más competitivas, reduciendo costes financieros, de energía... Y otra cosa, que parece de Perogrullo, es que se necesitan empresarios, fomentar la vocación y aceptar que hacen una labor social.

-Aseguran que el 60 % de las pymes están en pérdidas. ¿Se va a revertir esa situación este año?

-Yo creo que sí, aunque las pymes son siempre las primeras en salir del banquete y las últimas en regresar. En el macro se ve que esto está funcionando y empieza a haber confianza, que es lo principal para que la economía se mueva, y por eso es tan importante la estabilidad política en mayúsculas. Fíjese en Grecia: en una semana se han ido 30.000 millones de euros en fondos.

-Pero no todos perciben aún la recuperación...

-Hay parte de la sociedad que tristemente ha perdido el tren, parados de larga duración, mayores, sin formación, que prácticamente son parados estructurales. Y con ellos el país debe ser solidario.

-¿Qué van a hacer por ellos?

-Ya firmamos una renta, ojalá fuera mejor. Hay que estudiar medidas de formación, porque las cosas después de la crisis van a mejorar, pero no van a ser iguales. Había gente en la construcción que sin estudios cobraba tres mil euros al mes, cuando hoy hay gente preparadísima que tiene 17 carreras y habla 20 idiomas y cobra 900 euros, que tampoco es serio.

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