¿Sedientos o hambrientos?


Daré de beber al sediento, dijo Draghi, y las máquinas de imprimir billetes se pusieron a trabajar. Dinero nuevo para  deuda vieja. Líquido, mucho líquido, pero ¿está Europa sedienta o hambrienta? Diría que lo segundo. Los tipos caerán, cierto, pero la rentabilidad del bono a diez años está por debajo del 1,5 % y difícil es ya encontrar un ahorrista que obtenga más de un 1 % por su pequeña fortuna. Hace meses que el dinero es casi gratis para las entidades financieras. Y el sector empresarial, si no lo utiliza, no es porque su coste le atemorice, sino más bien porque antes de ampliar capacidad productiva debe convencerse de que la que tiene no está infrautilizada.

¿Alguien cree que dejar el coste de la deuda pública española en el medio plazo en rentabilidades negativas generará inflación? ¿Entendemos cómo se generan las subidas de precios? Claro que sí, al igual que sabemos que no los activaremos con las flexibilizaciones cuantitativas aprobadas ayer. El Banco Central actúa por mandato, su objetivo es acercar la inflación al 2 % y debe mostrar que lo busca, y si no lo hace, ahí están Francia e Italia para recordárselo. Hollande y Renzzi tienen tan claro como usted y como yo, o como el propio Draghi, que la decisión de ayer no es leña que caliente ningún fuego, pero han de demostrar a sus votantes que tienen una hoja de ruta. Podrían asumir que Europa tiene hambre, pero supondría reconocer que hay que darle mayor reconocimiento a la inversión privada, abrir una agenda liberal, transferir soberanía de lo público a lo privado. Del sistema al ciudadano.

Pero nada de esto ocurrirá, esperaremos que el BCE reduzca el coste de la deuda, y con el ahorro financiero obtenido, más los incrementos en la recaudación, recuperaremos la obra civil. Se fortalecerá la demanda agregada, mejorando el marco macroeconómico y con una buena campaña mediática le convenceremos de que es de imbéciles no consumir. Su optimismo será gasolina para el país y habremos arrancado, con el mismo automóvil, las mismas ruedas y el mismo motor, pero habremos arrancado. Si a usted le gusta el vehículo en el que estamos montados, celébrelo. Yo seguiré de vigilia. 

Venancio Salcines es presidente de Escuela de Finanzas.

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