Draghi ya puede comprar deuda

Mercedes Mora REDACCIÓN / LA VOZ

ECONOMÍA

El abogado del Tribunal de Justicia de la UE dice que es legal que el BCE adquiera bonos públicos, y abre la puerta a una operación masiva de títulos

15 ene 2015 . Actualizado a las 05:00 h.

¡Uf, otro impedimento menos! Bien podría haber sido ese el primer pensamiento que se le cruzó ayer por la cabeza al presidente del BCE, Mario Draghi, tras conocer la decisión del abogado general del Tribunal de Justicia de la UE. El que viene a ser el fiscal del máximo órgano judicial de los Veintiocho, el español Pedro Cruz Villalón, tenía entre sus manos la patata caliente que en su día le pasó el Constitucional alemán: dirimir si las famosas compras ilimitadas de deuda que anunció Draghi en septiembre del 2012 para atajar la crisis del euro se ajustan o no los Tratados de la Unión. Y ayer dijo que sí, que son legales. Toda una bofetada para el todopoderoso Bundesbank -el banco central alemán-, donde la sola mención del plan levanta ampollas.

Bien es cierto que el veredicto del letrado no es vinculante. Pero también lo es que los fallos del Tribunal -el referido a esta cuestión se conocerá en unos meses- suelen respetar su opinión. Casi siempre.

La historia comenzó hace ya dos años y medio, en julio del 2012. Aquel verano, Draghi prometió que haría todo lo que estuviese en su mano para librar al euro de las fauces de sus depredadores. Y ese todo, aclaró cuando el otoño ya asomaba, incluía comprar bonos de los Estados en apuros. No hizo falta. Tan pronto como lo dijo, las jaurías de lobos pusieron pies en polvorosa. Los halcones alemanes -defensores a ultranza de la ortodoxia monetaria- pusieron el grito en el cielo. Y no se quedaron ahí. Fueron mucho más allá. Hasta el Tribunal Constitucional alemán. Pero, los jueces les fallaron. A medias. Cuestionaron la legalidad del plan, pero, en una decisión sin precedentes, decidieron enviar la pelota al tejado del Tribunal Europeo. Lo que venían a preguntarle es si Draghi no se estaba excediendo en sus funciones. Si su plan no era más un arma de política económica que un instrumento monetario. Ahora ya conocen la respuesta: la razón la tiene el italiano, que siempre ha dicho que no estaba sacando los pies del tiesto del mandato del BCE, que no es otro que garantizar la estabilidad de precios en el club del euro.

El plan, en el horno

Y si la autoridad monetaria nunca llegó a apretar ese botón ¿A qué viene tanto alboroto? Pues a que en la cocina del Banco Central Europeo se está horneando, ahora sí, una compra masiva de deuda pública, el ya famoso quantitave easing.

Por eso mismo, no es Draghi el único que ha respirado tranquilo tras conocer la decisión del abogado del Tribunal Europeo. Los suspiros de alivio se han oído también en los despachos de Bruselas, donde admitían -en privado, eso sí, porque en público han preferido no mojarse- que una negativa habría sido un obstáculo prácticamente insalvable para poner en marcha el programa.

Y en Alemania, como era de esperar, ya se han escuchado las primeras críticas. El presidente del influyente Instituto de Investigación Económica alemán (Ifo), Hans-Werner Sinn, ha sido uno de los más madrugadores. Apenas tardó en salir a la palestra para protestar. En su opinión, la decisión del letrado de la UE es «el equivalente a una carta blanca para el Banco Central Europeo, que justifica su comportamiento».

Sí, pero con condiciones

En cualquier caso el beneplácito de Cruz Villalón es un sí con condiciones. La primera de ellas es que si compra bonos de un país sometido a rescate, el BCE ha de abandonar la troika y dejar de supervisar a ese Estado. La segunda, tiene que sustentar muy bien las razones por las que los adquiere. Ofrecer todo tipo de explicaciones. «Claras y precisas». Es una medida excepcional, mantiene el abogado, y hay que identificar cuáles son las circunstancias extraordinarias que la justifican. Y tercero, tiene que tener «especial cautela» para no alterar el mercado secundario de deuda (donde tiene que adquirir los bonos porque si no estaría financiando directamente a los Estados, y lo tiene prohibido).