Desánimo a pie del muelle

Marcos Gago Otero
Marcos Gago MARÍN / LA VOZ

ECONOMÍA

La flota de Mauritania cumple hoy un año sin faenar en el caladero

01 ago 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Hoy hace un año exacto desde que los últimos cefalopoderos gallegos abandonaron Mauritania, el caladero que descubrieron, explotaron y rentabilizaron. El 1 de agosto del 2012 expiró el acuerdo pesquero que existía entre la UE y Mauritania y entró en vigor el nuevo pacto, un protocolo que no recogía posibilidades de pesca para los cefalopoderos, con lo que los 24 que allí faenaban fueron expulsados del caladero. Doce meses después, los buques se pudren atracados en los muelles de Marín, Vigo y Canarias. Varios ya se han ido al desguace y la lista de bajas, privados de un caladero alternativo, aumentará.

«¿Onde imos ir? O de Marrocos non vale porque non deixan coller polbo; a Bisau non podemos porque a UE non recoñece ao Goberno... Estamos bastante fastidiados», precisa José Ramón Silva. En Marín, las campanas doblan por la muerte de la flota más moderna. Una pérdida de inversión y trabajo.

La negociación de la comisaria europea de Pesca, la griega Maria Damanaki, no pudo ser más desastrosa para los intereses españoles y, de paso, para los propios mauritanos de a pie que formaban parte de las tripulaciones, en las que cobraban sueldos del primer mundo y que ahora solo tienen los kayukos como medio de vida en el mar. El protocolo excluyó a los cefalopoderos con la excusa de que el caladero estaba sobreexplotado en el año en que el pulpo, como decían algunos marineros jocosamente al regresar a Galicia, «saltaba á cuberta de tanto que había».

Y, para echar más leña al fuego, Damanaki presumió de un acuerdo pesquero como si tuviese motivos de haber alentado el pacto más caro de la UE con un país tercero que no ha usado, ni aún usa, ningún segmento importante de la flota.

Inquina

En Marín, a Damanaki se la ha apelado en algunos círculos irónicamente como Demoniakis. Ni siquiera el informe científico del Instituto Español de Oceanografía (IEO) demostrando que en Mauritania hay pulpo la hizo sonrojarse.

Por si fuese poco, el paso de un año aboca a los tripulantes al paro, porque no se pueden prorrogar las ayudas que cobraban mientras estaban pendientes de que la burocracia de Bruselas resolviese el entuerto. Francisco Santiago explica que «estamos peor aínda que antes, os feitos están aí, non se arreglou nada e non se arreglará nunca máis».

En la asamblea de afectados de ayer, reinaba el desánimo y el escepticismo. «Fue una injusticia», precisa Pascual Gondar, cuyo barco ya no existe y que sobrevive desde hace un año, «haciendo relevos en Gran Sol y en otros sitios, en lo que salga porque a mi edad hay que cotizar aún para jubilarse». A su lado, Emilio Iglesias no es más optimista. «Non nos deixan un caladeiro alternativo, e agora dinnos que temos que ir ao paro, e o que non, a prantar patacas, a o toxo ou... ¡eu que sei!».

El marinense Emilio Iglesias es el patrón de costa del cefalopodero Río Algar.