Una crisis para la que aún no se atisba el final

b. c. ferrol / la voz

ECONOMÍA

06 feb 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

El naval ferrolano dirige sus presiones al ámbito político porque insiste en que, al ser Navantia una empresa pública, solo una decisión política puede resolver su crisis. Reclama un dique flotante en cuya construcción podrían participar 900 operarios y generaría carga estable para unos 500, además de permitir crecer a la división de reparaciones.

¿Hasta cuándo durará la carga de trabajo actual?

En estos momentos solo está en fabricación un buque en Navantia Fene-Ferrol, el segundo megabuque para Australia, pero en torno al verano, si no se inicia antes el flotel de Pemex, ya casi no generará trabajo. En el último año y medio han perdido sus empleos unos 1.800 operarios de compañías auxiliares y el goteo de destrucción no solo no cesa sino que se ha acelerado.

¿Cuál es la postura de la Xunta ante la crisis del naval ferrolano?

El Gobierno gallego siempre defendió el dique flotante, y de hecho fue valedor de los estudios técnicos que refrendaban su viabilidad. También facilitó los encargos de los buques hotel para la petrolera mexicana Pemex, por lo que que ahora, cuando aún se desconoce la fecha de inicio de la construcción de los buques, los trabajadores quieren explicaciones. Ayer, Francisco Conde volvió a insistir en que se «está pendente da constitución dos diferentes avais».

¿Qué expectativas de nuevos pedidos hay?

Los trabajadores del naval ferrolano se aferran al proyecto del dique porque apenas hay expectativas de lograr nuevos encargos de barcos en el mercado internacional. Hay expectativas en Turquía, Brasil y Arabia Saudí, pero siguen sin resolverse. Se han cumplido cinco años sin nuevos encargos.

¿Seguirán las movilizaciones?

Sí. Los trabajadores directos y auxiliares -que en estos momentos suman alrededor de 4.000- se manifestarán el próximo miércoles en Santiago para reclamar soluciones a la Xunta. El calendario de protestas culminará el día 24 en Ferrol.