El día de ayer ha sido muy revelador sobre la forma en la que se va a intervenir la economía española con dos discursos complementarios. Por un lado, el mensaje explícito del gobernador del BCE exigiendo la solicitud formal del rescate, sometido a nuevas condiciones estrictas. Por otro, el apoyo de Merkel a Rajoy, eludiendo cualquier referencia a las duras condiciones que tendrá que pagar la sociedad. Y ese es el juego, conseguir que la intervención de España tenga el menor coste posible, en votos para Rajoy y en euros para el BCE y la UE.
Hasta hoy, la intervención suponía el establecimiento de un durísimo plan de ajuste a cambio de un rescate en forma de préstamos multimillonarios que en todos los casos se llevó por delante al Gobierno de turno. Es lo que Rajoy-Merkel quieren evitar. Rajoy quiere sobrevivir a la petición de rescate. Y Merkel encantada: como es el propio Gobierno de España el que aplica el plan de ajuste, ella, el BCE y la UE se pueden ahorrar el coste del rescate. Si para intervenir la economía portuguesa hubo que poner cerca de 100.000 millones, un rescate completo de España podría llegar a 500.000.
Un nuevo modelo
Estamos ante un nuevo modelo: intervención sin pagar el precio del rescate, o con el menor posible. Y las palabras de Draghi ayer dan las claves. Al decir que el programa de compra de deuda es «sin límites» también está diciendo que no se compromete con ninguna cifra concreta. Puede ocurrir que solo con la amenaza, la prima de riesgo baje. Un negocio que le puede salir redondo a la UE porque además nos obligan a una condicionalidad estricta y permanente. Estricta, porque España para solicitar la ayuda tiene que aceptar el duro programa de ajustes Permanente, porque Draghi amenazó con que si se deja de cumplir en algún momento con el ajuste el BCE dejara de comprar deuda, lo que haría dispararse otra vez la prima de riesgo. Negocio redondo: sin poner un euro tendrán intervenida la economía española de forma permanente.