Los primos hermanos

ECONOMÍA

Durante la reunificación de Alemania, corría el año 1990, fue un asunto muy sensible -en palabras del canciller Kohl- el aliento y esperanza que ofrecemos con nuestro activo más valioso: el marco alemán. Y aunque hizo una propuesta inicial de una tasa de cambio (entre el marco occidental y el del este) de uno a uno, muy pronto el Bundesbank forzó a una devaluación de uno a dos. Para evitar un aumento de la inflación y, al tiempo, reducir los salarios en la parte oriental de aquel país a la mitad. Se supone que así se favorecería la competitividad de las empresas, la inversión extranjera y el empleo.

Diez años más tarde Alemania prescindiría de su activo más valioso por el euro, y lo que en el año 1990 el Bundesbank hizo previamente, desde el año 2009 lo viene impulsando dentro de la eurozona, para los países considerados manirrotos. Si antes el Bundesbank utilizó la tasa de cambio del marco entre las dos Alemanias, ahora utiliza la prima de riesgo.

Los objetivos son los mismos antes que ahora: evitar la inflación y provocar una fuerte devaluación interna.

Aquella tasa de cambio no atrajo inversión extranjera notable y sí provocó tanto una profunda depresión en la parte oriental del país como un éxodo migratorio masivo. No obstante, entonces, los mercados financieros centrales de Fráncfort y el Bundesbank asumieron un precio colectivo. Una contrapartida que ahora ni el Consejo Europeo ni el BCE contemplan. En aquella ocasión el Estado alemán mutualizó la deuda pública, la inversión pública y el coste de las prestaciones sociales. Ello obligó a establecer un recargo de solidaridad que llegó al 7,5 %.

La UE no tiene fiscalidad propia, y las prestaciones sociales, la inversión y la deuda se fuerza a que sean las paganas de los programas de ajuste y austeridad. El pacto del viernes es un paliativo de esa carencia. Grecia no es Sajonia, ni Portugal es Turingia. Mientras en un caso se gestionó una moneda común con devaluación interna pero con solidaridad, en el otro apenas se limitan a aplica la terapia de shock.

Nada más.