Ya es la hora del BCE

ECONOMÍA

18 nov 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

EEspeculación es la palabra. Esto es, enormes beneficios para los especuladores financieros que apuestan contra la deuda pública española sin que nadie les haga frente. Una especulación que dispara al 7 % el tipo de interés del bono a diez años, asegurándose así una enorme rentabilidad durante toda una década. Porque estamos hablando de un activo subastado hoy pero que no vence hasta el 2021 y, por lo tanto, lo que en teoría valoran los llamados mercados es el riesgo de que el tesoro español le devuelva dentro de diez años. No juzgan por lo tanto la coyuntura económica actual, ni el proceso electoral, ni la acción del Gobierno o cualquiera de las reformas hechas. Están haciendo una previsión sobre la situación en el 2021, algo para lo que faltan dos legislaturas y media.

Pero en realidad, eso es también una ficción. Porque los bonos subastados en el mercado primario de deuda serán vendidos y comprados centenares de veces. Porque los operadores en este mercado, que multiplica por 100 el valor de las emisiones de deuda del mercado primario, no piensan guardar ese bono en el cajón y esperar a cobrarlo en su vencimiento.

El mercado de la deuda se ha convertido en la nueva burbuja especulativa que se infla porque se apuesta a que los tipos de interés del banco seguirán creciendo. Y a eso dedican todo su esfuerzo los especuladores, ante la renuencia del Banco Central Europeo y con la complicidad del Gobierno alemán, que utiliza la prima de riesgo como un instrumento para imponer su modelo prusiano de construcción europea.

Sin nadie que les haga frente, los especuladores campan a sus anchas provocando enormes costes económicos a la mayoría social. Ya es la hora de que actúe el BCE, asegurando la compra de bonos en el mercado primario de forma ilimitada, anunciándolo públicamente y diciéndole a los que especulan en operaciones en descubierto que van a perder si siguen apostando contra la deuda de los países europeos.

Ni más ni menos que lo que hace el Banco de Inglaterra, el Banco de Japón o la Reserva Federal norteamericana.