Los datos permiten tomar el pulso al segundo mes de un año en el que las previsiones disponibles dibujan una lenta y tibia recuperación de la producción nacional. El pulso de una frágil recuperación que algunos vemos atrapada entre un ajuste fiscal sin anestesia, una demanda interna bajo mínimos y unos mercados financieros congelados. Las semanas van pasando mientras los seguidores de los dioses del fútbol, los fumadores o los veloces automovilistas debaten sobre las incesantes polémicas que se crean y se desvanecen. Pero el mercado de trabajo no mejora. Al revés, empeora.
El año arrancó con caídas en enero de más de doscientos veinte mil afiliados a la Seguridad Social (más de quince mil en Galicia), un dato algo mejor al registrado en enero del 2010. Lo grave es que mientras en febrero del pasado año los trabajadores afiliados a la Seguridad Social habían crecido en veintiséis mil personas, los datos conocidos ayer nos dicen que, en este recién acabado febrero, los afiliados disminuyeron en catorce mil. Un mes peor que el del año pasado para el empleo. Imagino que unos dirán que de los barros de las recientes reformas laborales vienen estos lodos (más y más economía irregular junto a más desempleo), otros que esta es la prueba de que se necesita mucha más convicción y nuevas reformas. Fútbol, tabaco, coches y reformas. Y acabamos de empezar marzo.