La Bolsa cierra otro año convulso con la segunda mayor alza de la década

Las empresas españolas valen ahora 270.000 millones de euros más que a comienzos del 2009


Después de un annus horribilis , otro ejercicio plagado de convulsiones, pero esta vez con final feliz. Tras la herida de más del 39% que dejó el peor año de la historia, el 2009 se ha saldado con una más que apreciable subida del 29,84%, la segunda mayor de la década. Y es que, tanto en lo bueno como en lo malo, este ha sido otro curso inolvidable. Tan históricas fueron las caídas acumuladas hasta marzo como el rebote protagonizado a partir de entonces. Tanto, que en estos meses de rally , las bolsas han conseguido recuperar 15,2 billones de dólares (10,6 billones de euros) en términos de capitalización -valor de mercado de las empresas cotizadas-; en el caso de la española, ha supuesto la vuelta sobre el listón del billón de euros, un nivel que perdió de vista en septiembre del 2008. Las compañías presentes en el parqué nacional valen ahora 270.000 millones más que cuando empezó el 2009. Desde los mínimos de marzo, el Ibex ha subido nada más y nada menos que un 75,14%. La hazaña cobra mayor valor si se tiene en cuenta, tal y como se encargó de recordar en su tradicional discurso navideño el presidente de Bolsas y Mercados Españoles (BME), Antonio Zoido, que «la crisis que siguió al crac del 29 se alargó durante tres años y los índices bursátiles tardaron 25 en recuperar los niveles previos». Para Zoido, la tormenta desatada por las hipotecas basura «ha puesto a prueba el arraigo popular de la renta variable española y ese examen ha sido superado con nota». Y es que, en un año extremadamente complejo, con la recesión en plena furia y la espada de Damocles del paro pendiendo sobre los hogares, los inversores nacionales y extranjeros han permanecido fieles a la Bolsa. Tanto es así, que los pequeños ahorradores tienen en su poder el 20% de las acciones que se negocian en el mercado español, un porcentaje muy superior a la media europea. En opinión del presidente de BME, la espectacular remontada de las bolsas a escala mundial «ha abierto una ventana de confianza» y representa «un mensaje positivo sobre las expectativas de la economía». Por lo demás, el ascenso anual del Ibex es el más jugoso de los protagonizados por los principales índices bursátiles internacionales y solo se ha visto superado por los cosechados en mercados de países emergentes como Brasil. Nueva York, por su parte, ha subido un 20%; Londres, algo más del 21%; París, un 22% y Fráncfort ha cerrado sus puertas con un avance del 24%. Y, en medio de la tempestad, las empresas españolas se han empleado a fondo en mimar a los accionistas en su lucha por evitar la fuga hacia activos más seguros. No en vano, y sin incluir diciembre, han repartido la cifra récord de 31.000 millones de euros en dividendos y devoluciones de primas de emisión El importe, en el que ha tenido mucho que ver el dividendo extra distribuido por Endesa en marzo pasado, supone un incremento de más del 14% sobre la cantidad abonada en el mismo período del 2008. Los sectores más activos en este capítulo han sido energía y telecomunicaciones. Después de mucho sufrir, los dos grandes bancos -Santander y BBVA- han acabado convertidos en dos de los valores más rentables del año, con revalorizaciones que superan el 71 y el 46%, respectivamente. Algo que parecía impensable durante la primera y dura fase del ejercicio, que se extendió hasta marzo, en la que prácticamente nadie ponía limites al descalabro de las bolsas ni se arriesgaba a opinar sobre la verdadera profundidad de la crisis. En el capítulo de los valores gallegos, la palma se la ha llevado Adolfo Domínguez. Los que han confiado su dinero a las acciones de la firma textil ourensana han cosechado una rentabilidad anual del 58,68%. Algo más lejos se ha colocado Inditex, la única representación gallega en el Ibex, con un avance del 38,49% Los pronósticos Con el balance del año ya sobre la mesa, los analistas se afanan ahora en afinar los pronósticos para el 2010, un año en el que la recomendación es unánime: mucho cuidado y máxima cautela. Sobre el papel, las condiciones son mucho más favorables que hace unos meses: la recuperación económica está en marcha y los mercados de crédito caminan hacia la normalización. Pero, en cualquier caso, los mimbres sobre los que se asientan son débiles. Cualquier contratiempo puede interrumpir la reactivación de los mercados y obligar a los inversores a volver a replantearse sus decisiones estratégicas.

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