Diccionario para entender la crisis

ECONOMÍA

La tormenta económica ha obligado a ciudadanos e inversores de a pie a incorporar a sus vocabularios términos hasta hace poco reservados a los expertos

08 feb 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Un año y medio después de que estallara la crisis de las hipotecas basura y después de que la economía real recogiera el testigo de la tormenta financiera, las páginas de los periódicos se han ido poblando de vocablos hasta hace poco reservados a los eruditos de la economía, que han acabado convirtiéndose en el pan nuestro de cada día. A continuación se recogen una serie de conceptos básicos para entender mejor la información sobre la crisis.

Las entidades americanas empaquetaron las hipotecas basura y las vendieron en el mercado como bonos solventes. Cuando los titulares de esos créditos dejaron de pagar esos activos pasaron a ser tóxicos y ya contaminaban el balance de los bancos de medio mundo.

apalancamiento

Es una estrategia utilizada por las empresas que quieren disponer de mayores recursos para sus inversiones o para actividad, empleando sus propios recursos como garantía ante la entidad financiera que les proporciona el crédito. Resulta rentable siempre que los intereses pagados por los préstamos sean inferiores al rendimiento que se les saca.

La creación de un banco malo se la están planteando en estos momentos varios países, sobre todo Estados Unidos. Se trataría de una entidad pública, creada por el Estado, a la que irían a parar de forma temporal los activos tóxicos, ahora mismo invendibles. Sería un paso importante para devolver la estabilidad a los balances de los bancos y sanear sus cuentas, lo que favorecería la recuperación de la confianza entre las entidades y la vuelta a la normalidad del mercado interbancario (en el que los bancos se prestan dinero entre sí) y, por extensión, al crédito. Al menos eso es lo que dicen sus defensores.

Es la situación a la que llegan las empresas cuando no pueden hacer frente al pago de sus deudas. Es la antigua suspensión de pagos. En el 2008 el número de empresas y familias que se vieron abocadas a esta situación se multiplicó por tres, tanto en Galicia como en el conjunto del país. El mayor de la historia hasta el momento es el protagonizado por Martinsa-Fadesa.

Es el fenómeno inverso a la inflación y se produce cuando la oferta de bienes y servicios en una economía es superior a la demanda. Es entonces cuando las empresas se ven obligadas a bajar los precios para poder vender su producción y no acumular stocks . Puede acabar desencadenando un círculo vicioso y perverso. Y es que, con los precios cayendo, la demanda disminuye todavía más porque el consumidor no compra ante las expectativas de que los productos sigan abaratándose. Esto acaba abocando a las compañías al cierre y aumentando las cifras de paro, lo que hunde todavía más el consumo. El FMI considera que hay que hablar de deflación a partir de dos trimestres consecutivos de caída de los precios. Esta enfermedad tiene peor remedio que la inflación. Solo se sale de ella incrementando el consumo y esto solo es posible cuando hay empleo.

No debe confundirse con la situación descrita en el epígrafe anterior. No implica que el IPC caiga. Los precios siguen subiendo, pero a un ritmo menor.

Se origina cuando coinciden durante un largo período de tiempo una inflación creciente y unos niveles elevados de estancamiento económico, e incluso de recesión

Son fondos que utilizan el endeudamiento para tomar posiciones financieras agresivas. Pueden ganar dinero -y, también perderlo- aun en mercados a la baja. Se trata, en definitiva, de fondos muy especulativos basados en el apalancamiento.

La tasa de morosidad expresa el porcentaje de los créditos cuyos titulares no hacen frente a su pago sobre el total de los préstamos concedidos por una entidad. En España un crédito pasa a ser moroso después de que se hayan dejado de abonar más de tres letras. La crisis ha triplicado la morosidad de la gran banca española.

Técnicamente, se dice que un país ha entrado en recesión cuando su economía registra dos trimestres consecutivos de caídas. España ya lo está oficialmente, (su producto interior bruto descendió un 0,2% en el tercer cuarto del 2008 y un 1,1% en el último, según el Banco de España).

rating

Es la calificación que otorgan las agencias especializadas a los emisores (entidad financiera, empresa o país) de renta fija y variable, en función de la solvencia que tenga. La máxima es la AAA, que indica una posibilidad nula de que se produzcan impagos. España no forma parte de ese selecto club. Standard & Poor's cree que la marcha de su economía no la hace merecedora de ese rating . Eso implica que los costes de financiación del Estado se encarecerán (a mayor riesgo hay que ofrecer mayores rentabilidades) notablemente.

Las también llamadas hipotecas basura o de alto riesgo están en el origen de la tormenta. Son créditos para la adquisición de vivienda dirigidos a clientes de limitada solvencia. Existen desde hace décadas en Estados Unidos, pero nunca antes habían causado una hecatombe. La razón: que llegó un momento en el que los bancos estadounidenses las concedían sin hacer preguntas sobre ingresos ni exigir siquiera una entrada. Confiaban en que si llegaba el momento del temido embargo, tendrían en su manos una vivienda cuyo valor habría crecido como la espuma desde que se otorgó el préstamo en cuestión. El juego terminó cuando el mercado inmobiliario se vino abajo. Para entonces, prácticamente todas las entidades del sistema financiero internacional tenían en su poder estos activos contaminados. Y es que los bancos estadounidense empaquetaron esas hipotecas basura en instrumentos que ofrecían elevadas rentabilidades a un riesgo aparentemente bajo, en los que acabaron depositando su dinero inversores de todo el mundo.

Fue precisamente mediante operaciones de este tipo como llegaron las hipotecas basura a los balances de los bancos y a las carteras de los inversores de prácticamente todo el planeta. La titulización permite transformar activos en valores negociables con el fin de hacerse con nuevas fuentes de ingresos. Abarca desde la cesión de la cartera de préstamos a otra entidad hasta la transformación de bienes inmuebles en activos que luego se venden en el mercado.