El jardín donde brota la alegría

Rocío García Martínez
rocío garcía A ESTRADA / LA VOZ

A ESTRADA

r. g.

Julia ha convertido un relleno de escombros de Tabeirós en una colorida obra que alegra el paso a los vecinos y llama la atención a los peregrinos

21 feb 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

«Aquí florece o agarimo», dice una vistosa piedra azul hincada en el suelo. Es la carta de presentación del jardín situado junto a la capilla de A Consolación, en la parroquia de Tabeirós (A Estrada). La artífice es Julia Puente, una vecina inquieta que no tiene más afán que el de alegrarle el paso al caminante. «Aquí somos todo xente maior e pensei que polo menos así, cando alguén sae a dar un paseo, ten algo no que entreterse», explica la cuidadora.

Julia ya perdió la cuenta hace tiempo de las horas que ha invertido en el jardín. Cuando comenzó su obra, la parcela estaba llena de maleza. El terreno es propiedad del la iglesia y forma parte de la plaza a la que se abre la capilla de la Consolación. Pero es una franja estrecha y pegada a la carretera que siempre estuvo olvidada. «No seu día fixeran aí un recheo con escombros e restos de obra e estaba todo cheo de malas herbas», cuenta la jardinera. «Empecei cortando as silvas e ortigas que invadían a beirarrúa e despois púxenme a arrincar raíces de fentos e ortigas. Aí abaixo hai de todo: anacos de tubos, cables, azulexos, os plásticos dos palés das baldosas de cando se fixeron as beirarrúas...», explica.

A tono con la Virgen

Con esa base, montar un jardín no era fácil, pero Julia quiso intentarlo. «O primeiro que plantei foron uns tallos de hortensias. Quería poñerlle a isto cor azul, coma a roupa da Virxe da Consolación. Non pensei que foran prender, pero fun a Ibiza e cando volvín estaban todas enraizadas. Haberá xa oito ou nove anos diso», cuenta Julia.

Aquellas hortensias tienen parientes en Tarragona. «Unha vez publiquei en Internet unha foto e unha señora de Tarragona pediume uns esqueixes e mandeillos para alá. Está encantada», comenta la jardinera estradense.

A las hortensias pronto las acompañaron otras plantas que consiguen abrirse paso entre los escombros. «Teño carrexado moita auga na carretilla ou no coche, porque alí non hai auga. Todo o mundo me dicía cando me vía que non pasara traballos, que aquilo non reverdecía, pero salvei todas as plantas», explica. «Agora xa non dou carrexado auga, pero gústame vir aquí coidar desto», dice.

Casi más que las plantas, que en esta época no están en su mejor momento, lo que más llama la atención del jardín es su colorida aldea pintada en piedras.

«As pedras da aldeíña son pedras sacadas de aí da escombreira, lavadas e pintadas», explica Julia. «Son pedras que teñen moito relevo e son latosas de pintar, non son como as de río ou as da praia», dice. Pero no hay reto que le pare los pies a Julia. Piedra a piedra ha ido construyendo una aldea en miniatura, con su vallado en tonos azulados y con una iglesia, una escuela y un molino abandonado, «que é como están agora os muíños». «Dame moita pena velos así», dice Julia antes de continuar explicando que su molino hasta tiene una piedra anexa al lado de la entrada, «como tiñan antes os muíños unha pedriña para apoiar os sacos do gran ou da fariña». Casas, flores y varios personajes completan la colorida aldea de piedra. «O avó é o meu home aos 90 anos», dice riendo.

Julia pinta las piedras con pintura acrílica y luego las barniza para que la pintura resista a la intemperie. No se considera una artista. Ni quiere serlo. Lo único que quiere es poner un poco de color en la aldea. Y eso lo consigue con creces. A Sagrada queda en mitad del tramo estradense del Camiño da Geira e dos Arrieiros. Muchos peregrinos que han pasado por allí han inmortalizado el jardín y han aprendido un poco de gallego. «Unha vez pasou por aquí un home que ao ler o cartel que di ‘Aquí florece o agarimo' me preguntou se o agarimo era a planta que está detrás, que é unha camelia. Aquel sabía pouco de botánica», ríe Julia. Otros supieron interpretar mejor el cartel. Uno hasta le dedicó a Julia y a su jardín una entrada en su blog de caminante. «Falamos pouco tempo, pero entendeume moi ben», dice ella.

A Julia le sobra agarimo y buena voluntad. Por eso los reparte sin problemas. «Cando mellore o tempo hei pintar unhas hortensias nas columnas do palco da festa», promete.