Una firma de A Estrada diseña un colgador para este complemento obligado
12 ene 2021 . Actualizado a las 16:57 h.El coronavirus ha dado un vuelco a todo y ha creado nuevas necesidades. Como la mascarilla, que antes en estas latitudes era casi de uso exclusivo en los quirófanos y hoy, guste o no, es complemento universal. Su imposición ha obligado a hacerle un hueco en las casas. El sitio natural de las desechables es la basura. Pero las de varios usos, ¿dónde se dejan al finalizar el día?. Amontonarlas sobre el aparador de la entrada no parece la mejor opción. Pero colgarlas con abrigos y cazadoras tampoco convence.
Esta reflexión se la ha hecho el artesano estradense Mario Rodríguez Oca y ha resuelto el problema diseñando el «mascarilleiro», como a él le gusta llamarlo, aunque también podría denominarse colgador de pared para mascarilla o percha de máscara. El invento ya está en el mercado y se comercializa a través de la marca mariocoiro.
«A idea parte dunha necesidade nova. É un produto que non existía. Ao pouco de empezar a usar a máscara, un día ao chegar á casa preguntámonos: e agora onde a deixamos?», cuenta Mario Rodríguez. Tratándose de un marroquinero, la solución, lógicamente, se fraguó en cuero.
El mascarilleiro -un neologismo que el artesano reivindica desde Berres- parte de un concepto muy minimalista en el que se combinan cuero y madera.
«Os materiais utilizados foron coidadosamente escollidos, atendendo a criterios baseados na sustentabilidade e o deseño ecolóxico, garantindo as esixencias que a firma mariocoiro ofrece respecto da calidade, a perdurabilidade e o respecto ao medio», explica el diseñador. El soporte está fabricado con madera de pino del país procedente de una industria también de Berres con certificación de materias primas cultivadas en bosques sostenibles. La madera se combina con piel bovina de curtición eco-vegetal certificada, cien por cien libre de sales de cromo. Para poder fijarse a la pared, el dispositivo lleva en su parte posterior un disco adhesivo de doble recubrimiento.
Cada percha mide 5x5 centímetros y está ideada para colgar una mascarilla. El diseño permite que el complemento quede suspendido en el aire, sin llegar a tocar la pared.
Un color por conviviente
El artículo está disponible en cinco colores: blanco, crudo, rojo, marrón y negro. «Deste xeito, os membros dunha mesma unidade familiar poden ter identificado o seu mascarilleiro pola cor», explica Mario Rodríguez.
El colgador se lanzó al mercado en noviembre y se incluyó estas Navidades en el catálogo de ideas de artesanía gallega para regalar. Según explica Mario Rodríguez, la acogida del producto ha sido buena. «Foi saíndo e penso que aínda pode saír máis, porque a mascarilla veu para quedarse, unha tempada polo menos. Penso que esta solución vai ir callando», comenta el artesano estradense.
El mascarillero está a la venta en el taller de la firma mariocoiro en Berres y también en la librería Marxe de A Estrada.