En busca de una solución para la elevada producción de purín en Deza

J. B. LALÍN / LA VOZ

GANADERÍA

CEDIDA

La principal salida podría estar en su gestión para generar biometano

21 dic 2025 . Actualizado a las 11:13 h.

Los movimientos surgidos en Agolada en el ámbito político y para la consecución de terrenos que acojan la posible instalación de una planta de biometano ponen sobre la mesa la obligatoriedad de gestionar los purines que se producen en una comarca eminentemente ganadera. En Deza además se detectó una alta concentración de nitratos en aguas superficiales, otra problemática derivada del uso como abono de esos residuos, junto con el de fertilizantes químicos.

Debe buscarse una solución para los 1,52 millones de metros cúbicos de purín que produce la cabaña ganadera de Deza al año. Una cifra recogida en un análisis efectuado en el 2023 por el ingeniero agrónomo, Marcos Fuentes Sánchez, de la empresa Nudesa con sede en Silleda recogido la publicación Campo Galego. De esa cantidad, el 52 % procede del sector porcino, el 39 % de las explotaciones de bovino y en torno al 9 % de las avícolas. Otro dato relevante refleja que en torno al 17 % del purín producido en Galicia procede la comarca dezana, donde se genera un excedente que Fuentes sitúa entre el 7 y 33 %.

Detrás de esa elevada producción de purín se encuentra la relevancia del sector primario en Deza. Aquí se concentra el mayor número de explotaciones de porcino de la provincia pontevedresa, que la Axencia Galega de Calidade Alimentaria (Agacal) situaba en el 2023 en medio centenar de granjas de reproductoras, con 15.275 cabezas, y 389 de porcino cebado, con 360.746 unidades. En números significativos también se sitúa el bovino, con 1.784 explotaciones y 70.658 cabezas, así como el sector avícola, con 421 granjas y más de 3,6 millones de animales, en ambos casos con datos publicados por el IGE e INE, respectivamente.

Materia prima a transformar

La fortaleza del sector agroganadero en la zona que reflejan esos números la convierten en punto de interés para la implantación de plantas de biometano. La materia prima de la que se nutren estas instalaciones, que generan debate vecinal en Agolada aunque aún ni se presentó el proyecto, son precisamente los purines junto a residuos agroganaderos y agroindustriales. Cumple así condiciones estructurales marcadas por Europa para el despliegue del sector del biometano, con ese gran volumen de estiércol en producción continuada junto a los bajos costes logísticos por proximidad, la ubicación próxima a infraestructuras gasistas y entorno idóneo para una integración adecuada de las instalaciones en el territorio.

A la gestión de los purines se suma, como apuntábamos al principio, el informe elaborado hace un año por Ecoloxistas en Acción sobre la carga de nitratos en las aguas superficiales de la comarca de Deza. Entre sus conclusiones figura que la alta concentración detectada debería lleva a la declaración de Zona Vulnerable de Nitratos (ZNV) para el territorio dezano. El informe refleja que hay un alto grado de concentración de nitratos en un 40,47 % de esas aguas superficiales en la categoría de probables, con niveles superiores a los permitidos, mientras en otro 40,47 % está en la de sospechosas. El colectivo ecologista achaca su origen a la alta carga de ganadería industrial, junto al uso de purines y fertilizantes químicos empleados para abono en agricultura.

Deza por tanto figura como zona altamente vulnerable a la contaminación por nitratos. Si finalmente se considera como ZNV, junto a la actual regulación europea, podemos colegir dificultades para la sostenibilidad del sector primario ante posibles restricciones y obligaciones al gestionar los residuos. Ser zona vulnerable a nitratos obligaría a reducir los kilogramos de nitrógeno por hectárea, a que los agricultores lleven un registro que permita la trazabilidad de las aplicaciones de abonos orgánicos y químicos, mientras las explotaciones ganaderas deberán contar con un registro de las cantidades de estiércol esparcido en cada parcela. La Consellería de Medio Rural está pendiente de estudios de Transición Ecológica antes de elaborar el decreto para la declaración de esas zonas vulnerables a nitratos donde podría incluirse Deza. En ese punto el biometano surge como opción válida para prevenir el impacto normativo y garantizar la sostenibilidad del sector primario.

En Galicia operan cuatro plantas de biometano y hay varios proyectos en tramitación

Para contextualizar la situación cabe destacar que de cinco plantas en el 2022 se pasó a las 26 plantas de biometano actualmente operativas en España, cuatro de ellas en Galicia —en As Somozas, A Coruña, Ourense y Porriño— y donde hay varios proyectos en tramitación. La conselleira de Medio Ambiente e Cambio Climático, Ángeles Vázquez, incidió hace un mes en el Parlamento en que la ese proceso para autorizar nuevas instalaciones será garantista y con cumplimiento riguroso de la normativa vigente.

Desde las firmas promotoras de este tipo de complejos destacan que contribuyen a la regeneración de los acuíferos a reducir la carga de nitratos y otros residuos, así como la regeneración de los suelos agrícolas, en ambos casos al obtenerse biofertilizante con mayor carga de materia orgánica. Añaden la mejora de la calidad del aire y de malos olores generados por los purines, junto a la reducción de los gases de efector invernadero o el fomento de la economía circular.

Norma europea y PAC

La optimización de los subproductos ganaderos posibilita optimizar recursos y facilitar la transición al cuaderno digital y la agricultura regenerativa. La nueva estrategia de bioeconomía de la Unión Europea tiende asimismo a modelos integrados, donde el biometano forma parte de sistemas más amplios donde las plantas generan productos de valor añadido. Se suman las nueva reglas de esa estrategia que señalan que instrumentos de financiación como la PAC deben recompensar de forma específica a los agricultores por la adopción de prácticas que contribuyan a los objetivos climáticos. Así los ganaderos gallegos, en particular los de Deza, deberían adoptar una actitud de adaptación a ese nuevo escenario regulatorio.

El sector del biometano aprecia no tanto un rechazo a la tecnología como una reacción automática derivada de décadas de gestión ineficiente de los residuos agroganaderos. Además defienden la transparencia respecto a unas plantas con certificación continua y un modelo de profesionalización, evitando no solo la contaminación sino que corrigen problemas actuales y aportan soluciones ambientales, económicas y sociales.

¿Microplantas en explotaciones o plantas industriales?

Las dos principales alternativas para la gestión del purín nos llevan a la instalación de microplantas en las propias explotaciones ganaderas o la dotación de plantas industriales de biometano. En el primer caso existen condicionantes negativos por el tamaño pequeño o medio de las granjas o por el coste millonario de una infraestructura de biometano de última tecnología. El mantenimiento de esa infraestructura requiere asimismo experiencia y conocimientos técnicos del ganadero, que tampoco dispone de ayudas o incentivos fiscales a nivel nacional o gallego para costear esas microplantas, que sí hay por ejemplo en Francia, Italia o Dinamarca.

En ese marco gana enteros la segunda alternativa, las plantas industriales de biometano. Los promotores de este tipo de instalaciones defienden su diseño personalizado y con escala acorde a la realidad agroganadera del territorio. Su dimensión en España estaría en un punto intermedio entre las macroplantas danesas o las microplantas alemanas, gestionando en torno a 100.000 toneladas anuales de subproducto. Frente al sector del biogás, que solo gestiona el residuo, sin poner el foco de calidad de producción, las plantas se diseñan con alta tecnología, con un proceso completamente estanco para producir gas verde y devolviendo un digerido a convertir en biofertilizante.

Otros argumentos esgrimidos por las empresas del sector inciden en la transformación de los residuos agrarios y ganaderos en biometano, inyectado después en la red nacional de gas pudiendo sustituir por su calidad al fósil. Así se impulsaría, dicen, la circularidad además de contribuir a la descarbonización.

La Asociación Ibérica de Gas Natural, Hidrógeno y Gas Renovable para la Movilidad Sostenible, GASNAM, espera que en Europa entren en funcionamiento 900 plantas de biometano en los próximos cinco años, en un contexto donde las instituciones comunitarias demandan mayor contribución del biometano a la seguridad energética y donde España se encuentra al frente de las inversiones previstas con una cuantía de 4.800 millones de euros.